COLUMNISTAS CRISIS GLOBAL

La España de charanga y pandereta

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El título sonará facilón y oportunista, pero se presta muy bien. Por lo que se ve, Antonio Machado deberá seguir esperando en su tumba de Coillure el infalible mañana de la “España de la rabia y de la idea”. Esto, siempre que no acaben trasladando sus despojos desde el pueblecito francés a algún patio de Sevilla para cobrar la visita cinco euros, tal como hace la Iglesia Católica en la Catedral de Avila con los restos de Adolfo Suárez.
Por ahora, seguimos en la España que angustiaba al poeta. La “de Frascuelo” (esta nota se escribe en Madrid, el día del patrono san Isidro, mientras en la plaza de Las Ventas una multitud aclama la tortura y el asesinato de toros), y la “de sacristía”: seis importantes organizaciones internacionales de derechos humanos solicitaron al ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que retire un reaccionario proyecto de ley de aborto.
Pero, en fin, puede alegarse que lo de los toros y el aborto es discutible; que las tradiciones y creencias, que la vida, etc. Lo realmente preocupante, dejando de lado el folclore y las supersticiones, es la economía, un aspecto en el que España no escapa a la situación de buena parte de la Unión Europea, y sobre todo la corrupción, instalada en el conjunto de la clase política y empresarial, y las instituciones.
El detalle de la corruptela excede esta columna y un periódico entero. Quien no siga los escándalos en la prensa puede hurgar su progresión, desde los gobiernos posfranquistas de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, pasando por los socialistas de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, hasta los de derechas de José María Aznar y el actual de Mariano Rajoy consultando, por ejemplo, Wikipedia: (http://es.wikipedia.org/wiki/Corrupción_en_España).
Basta señalar aquí que hoy por hoy el yerno del rey Juan Carlos, Iñaki Urdangarin, está procesado por gravísimos asuntos de corrupción y su esposa, la infanta Cristina, imputada. Que el ex tesorero del Partido Popular (PP) actualmente en el gobierno, Luis Bárcenas, lleva nueve meses en la cárcel, desde donde canta a capella “todos los delitos contables que supuestamente cometió como gerente y tesorero (entre 1990 y 2008), obedeciendo órdenes de sus jefes en el partido y utilizando dinero negro que llegaba al PP de la mano de decenas de empresarios, muchos de ellos constructores con múltiples contratos en la administración” (http://politica.elpais.com/politica/2014/04/09/actualidad/1397073864_418617.html). Que Gerardo Díaz Ferrán, el ex presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales, lleva año y medio en la cárcel (http://economia.elpais.com/tag/gerardo_diaz_ferran/a/), y que en éstos y muchos otros asuntos no se trata de “calderilla”, como se dice aquí, sino de miles de millones de euros, en un país que tiene el récord de desempleo (27%), se pierden dos mil puestos de trabajo diarios y cuatro de los casi seis millones de “parados” no reciben prestación alguna, mientras la deuda pública aumenta 10 mil millones de euros al mes: a la fecha, alcanza los 990.466 millones, un récord histórico. Sólo en “incrementos de costos” en la construcción de ferrocarriles, carreteras y puertos, el Ministerio de Fomento ha pagado 10 mil millones de euros en los últimos seis años. Entretanto, la banca, como en todas partes responsable esencial de la crisis, se recupera bastante bien, gracias a las ayudas europeas y del gobierno.
En fin, nada que vaya a asombrar en la Argentina del Fútbol para Todos, desastres ferroviarios y cumbias presidenciales en la Rosada. La diferencia es que en España la Justicia aún funciona –aunque comienza a verse afectada por el clima– y que la prensa, con las excepciones del caso, no hace de los escándalos una cuestión partidaria.
El problema de España, como el de Italia y Grecia, es que deben obtener ayuda y comprensión de sus socios del norte de la Unión Europea, que sobrellevan mucho mejor la crisis global, entre otras cosas porque la corrupción es infinitamente menor.

*Periodista y escritor. Acaba de publicar,
junto a Mario Bunge, ¿Tiene porvenir el socialismo? (Eudeba).



Carlos Gabetta