COLUMNISTAS PACTOS

La guerra de los mundos

A través de Martín Heidegger y sus secuaces franceses la fenomenología aplicó determinados conceptos filosóficos tales como “Ser para sí”, “Ser en sí” o “Mundear”. Una parte del periodismo deportivo también nos legó algo similar pero más terrestre: “El mundo River” y “El mundo Boca”. Lo usan así: “El Mundo River está conmocionado por…”. Y lo mismo para Boca. Ejemplo: “La ausencia de Riquelme sacude al Mundo Boca”. Este domingo se vuelven a enfrentar estos dos mundos. Quiero hablar de los dirigidos por el Sorprendente Hombre Araña (recordad, lectores, cuando el Muñeco Gallardo arañó salvajemente en la cara a Abbondanzieri en un clásico pretérito), un River que juega con una gran vocación ofensiva y precisión en todas las líneas. Como el vientre del acordeón que se mueve en sincronía para producir música, así ataca y se repliega el equipo del arácnido. Hasta ahora todos los equipos que lo enfrentaron tuvieron que jugar muy concentrados, haciendo un gasto energético inmenso para, con suerte, empatarle. Increíblemente dos empates seguidos hicieron que el periodismo se preguntara ¿se cae River? Fernando Niembro y Mariano Closs, mi dupla preferida que, hay que aclarar, no relatan y comentan un partido sino que instalan una ficción y se regodean en ella, empezaron a argumentar, cuando River empataba en Mendoza con Godoy Cruz por la Copa Sudamericana, que el equipo de Gallardo daba muestras de cansancio. Lo cierto es que después de ese partido, el “cansado” River le ganó a todo el mundo. Los muchachos de Independiente, que venían entonados, salieron en la previa a chicanear a los gallinas. “River hasta ahora no jugó con nadie”, fue más o menos lo que insinuaron en sus verbas el DT Almirón y el Rolfi Montenegro. Hay un momento en los relatos homéricos que me encanta. Es cuando están por pelear a muerte Aquiles y Héctor y éste último le pide a Aquiles que, cualquiera sea el resultado, el que gane se encargue de que se le dé un entierro digno al muerto. Aquiles, que sabe que no va a perder ni loco, le dice: “¿Por qué habría de hacer un pacto contigo, perro?”. Algo de eso hubo en la previa a Independiente y River. El chicaneo del Rojo era una incitación al pacto, pero los de Gallardo contestaron: “Nosotros hablamos en la cancha”. 4 a 1. Dicen que los clásicos son partidos aparte. Y tal vez Héctor le pueda ganar a Aquiles, pero lo veo improbable. El tipo ese no hace pactos con nadie. 

fcasas