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La honda huella del ministro

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En su discurso de asunción como ministro de Economía el 2 de abril de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz señaló que el objetivo básico de su programa económico era implantar en el país una economía de producción en reemplazo de la economía de especulación preexistente.

Sin embargo, todo lo contrario ocurrió a partir de ese momento con la economía de nuestro país. De hecho, a partir de entonces comienza la etapa que podemos denominar de valorización financiera, completamente opuesta al funcionamiento de una economía de producción y trabajo. A partir de una lógica de inserción económica basada en la ventaja comparativa, orientó a la producción económica hacia una primarización, abandonando cualquier tipo de industrialización.

Es importante para entender la razón de las políticas económicas conocer qué sectores representa aquel que las lleva a la práctica. El ex ministro Martínez de Hoz provenía de una familia estanciera que había presidido la Sociedad Rural Argentina y contaba con el apoyo de los organismos financieros internacionales. De este modo, la implementación de políticas que llevaran a la economía a un proceso de primarización productiva y de valorización financiera se comprende en el marco de los intereses que él mismo representaba. En junio de 1977, Martínez de Hoz anunció una reforma financiera con el objetivo de liberalizar al mercado, lo que generó un fuerte crecimiento de un grupo de bancos que realizaron grandes negocios. El sistema financiero liberado a la lógica del libre mercado produjo crecientes tasas de rentabilidad al sector en detrimento de la sociedad en su conjunto, alejándolo de ser un sistema funcional al desarrollo económico y transformándolo en uno netamente especulativo, de lógica cortoplacista. Bajo este método de especulación y grandes negocios financieros se creó la famosa “tablita”, que con el paso del tiempo quedó identificada con su creador como “la tablita de Martínez de Hoz”. Bajo el argumento de pretender evitar una espiralización de devaluaciones e inflación se adoptó un esquema de devaluación preanunciado, que fracasó por haber incentivado aun más los comportamientos especulativos de los grandes operadores del mercado. Así, en medio de una fuerte crisis cambiaria y bancaria, Martínez de Hoz tuvo que alejarse de su cargo en 1981. Lleva mucho tiempo a una economía recuperarse de los daños que este tipo de políticas económicas ocasiona. En nuestro país desde hace diez años transitamos un proceso completamente opuesto al descripto: de industrialización, redistribución progresiva del ingreso, regulación del sector financiero e intervención del Estado en la economía en pos de lograr estos objetivos. Estas políticas responden a mejorar el bienestar de la economía en su conjunto y no el de algunos grupos concentrados.

*Economista de La Gran Makro.



Agustin D’Atellis