COLUMNISTAS OPINION


La mirada del único kirchnerista en el Foro

.

Hace unas semanas se comunicaron telefónicamente conmigo desde la organización de lo que sería un Foro de Inversiones y Negocios a realizarse en el CCK, con la presencia de más de 1.600 empresarios, CEO y potenciales inversores de todo el mundo. La idea era comunicarles las virtudes y potenciales de la economía argentina, para de esta manera lograr atraer las inversiones que el país necesita. Mi primera reacción fue creer que se había traspapelado en algún escritorio de alguna oficina pública una tarjeta mía entre las de otros economistas de los que nos dedicamos al oficio y tenemos algún grado de exposición en esto, pero que en definitiva no era más que un error. Me resultó muy raro que en aras de convencer a inversores de traer su dinero para invertirlo en el país convoquen a un economista muy crítico de las políticas económicas llevadas adelante por la actual gestión, como es mi caso. Unos días después recibí un mail con la invitación formal y mayores detalles del evento y del panel en el cual participaría: una ronda de análisis de la macroeconomía local. Decidí no responderlo, suponiendo que el error persistía. Días más tarde recibí otro mail reclamando respuesta, a partir de lo cual decidí comunicarme telefónicamente con la organización para aclarar el asunto. Me mostré dispuesto a participar con mucho gusto, pero advertí a mi interlocutora acerca de mi posición crítica sobre las decisiones en materia de política económica del gobierno nacional. Para mi sorpresa, me dijo estar completamente al tanto de esto, y tener la indicación de invitarme justamente para que exponga mi visión en el evento. Fue así como finalmente participé del panel de Macroeconomía del día miércoles por la mañana en el CCK.

El eje de mi presentación estuvo en destacar la necesidad de incrementar rápidamente los niveles de inversión en la Argentina, rescatar la intención de este encuentro en ese sentido, pero advertir la necesidad de un cambio de rumbo, si realmente se pretende lograr el objetivo. Nuestro país tiene una relación de inversión/PBI de poco más de un 15%. Para lograr un crecimiento sostenido es necesario llevar este valor en el corto plazo a un 20%, y apuntar luego a un 25%. Ahora bien, ¿puede lograrse este objetivo con la sola realización de un encuentro de estas características? La respuesta es no. Cualquier empresario al momento de decidir realizar una inversión en la economía productiva lo hace con un horizonte de mediano/largo plazo, sobre el cual requiere rentabilidad. Para esto se necesitan condiciones de estabilidad macroeconómica y un mercado donde colocar productos. Lamentablemente en nuestro país nos acostumbramos hace muchos años a los movimientos pendulares. De esta forma, pasamos del abrazo a la heterodoxia más extrema de la última etapa de la gestión anterior, bajo el convencimiento de que el estímulo al consumo garantiza por sí solo la llegada de inversiones a la visión actual en el extremo de la ortodoxia, de creer que la garantía al aumento de la inversión es generar un clima de negocios, con reglas de juego claras y favorables al capital. Ni un extremo ni el otro. Es necesario sostener el mercado interno –sobre todo en un contexto internacional como el actual–, como también generar las condiciones de estabilidad necesarias para la rentabilidad empresarial.

Las decisiones de política económica de la actual conducción han generado una transferencia de recursos hacia sectores concentrados de la economía que implicaron una fuerte contracción del mercado interno. Esto explica la recesión por la que actualmente atraviesa la economía, y las consecuentes pérdidas de puestos de trabajo. Si bien existían desequilibrios macroeconómicos que corregir en esta etapa, nada justifica el escenario de recesión con disparada inflacionaria  al cual se ha conducido a la economía. Debemos recuperar el poder adquisitivo interno para impulsar el consumo, dinamizar la demanda y retornar a una dinámica de círculo virtuoso. Se trata de una condición necesaria. De ahí en más, trabajar sobre la competitividad sistémica y generar las condiciones que nos permitan sostener el desarrollo en el largo plazo y eliminar definitivamente las restricciones estructurales.

* Consultora E4D Economía Política.

Agustin D’Attellis