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La neurosis de clase

En La neurosis de clase (Del Nuevo Extremo), el francés Vincent de Gaulejac define las principales características de los conflictos psicológicos vinculados con el desclasamiento social, un cuadro clínico que describe la sintomatología de los individuos que cambian de posición en la estructura de clases y que permite aclarar el papel respectivo que juegan los factores psicosexuales y los factores sociales en la génesis y el desarrollo de este tipo de neurosis.

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default Foto:Cedoc

La neurosis de clase define las principales características de los conflictos psicológicos vinculados al desclasamiento social.

La evolución de las sociedades modernas hace que cada vez más individuos cambien de lugar en la sociedad. La movilidad cultural y la movilidad social contribuyen a desarrollar el fenómeno de la individualización: el individuo se define menos por referencia a un grupo social/étnico/familiar que le confiere un lugar dentro de un orden estable, que con relación a sí mismo, en referencia a categorías desocializadas (su personalidad, su cuenta en el banco, su signo zodiacal, su físico, etc.) dentro de un orden cambiante. Este fenómeno tiene varias consecuencias.

Las sociedades tradicionales, jerarquizadas según una estructura social bien instalada y relativamente fija, dentro de la cual cada individuo ocupa un lugar determinado, son sustituidas por una sociedad multipolar, constituida alrededor de redes intrincadas según un orden cambiante, que lleva a los individuos a cambiar de lugar en distintas redes. La multipertenencia es, por otra parte, una estrategia necesaria para alcanzar posiciones de poder, tanto en el ámbito económico como en el político o intelectual. Dentro de las organizaciones, este movimiento reticular también modifica las estrategias de poder y los desafíos de carrera. El gobierno patronal se ve sustituido por el modelo de gestión y el desarrollo de una ideología “liberal”, basada en la adhesión y la motivación como valores que intentan equilibrar la inseguridad y el estrés reinantes.

En estos universos, la guerra por los lugares tiende a reemplazar la lucha de clases. En el mundo industrial, uno nacía obrero o burgués y seguía siéndolo toda la vida en la gran mayoría de los casos. En el mundo actual, la competencia por ocupar o “inventar” los lugares sociales es cada vez más fuerte. Cada individuo, cualquiera sea su origen, se ve confrontado con la necesidad de hacerse su propio lugar, de “encontrar un empleo” y hasta de “crear su empleo”. Los lugares ya no se atribuyen de una vez y para siempre, hay que “sacárselos” a quienes los tienen o bien inventar nuevos. Esto genera efectos contradictorios: la movilidad fortalece la libertad de elección y las posibilidades de cambio, pero, al mismo tiempo, genera inseguridad, miedo a perder, y la exclusión de todos aquellos que son eliminados de esa competencia. Si la sociedad de clases ligada al capitalismo industrial era una sociedad rígida, jerarquizada y, por lo tanto, represiva, la sociedad dual que se perfila en la actualidad es fraccionada, frágil y opresiva: tiende a hacer del individuo su propio referente, convierte la “realización personal” en un objetivo a alcanzar, cada persona está de alguna manera condenada a realizarse, “el YO de cada individuo se ha convertido en su carga principal”, según la acertada expresión de R. Sennett. El reino de la jerarquía superyoica tiende a ser reemplazado por la tiranía del narcisismo, tal como lo analiza C. Lasch a propósito de la sociedad norteamericana.

Pero estas evoluciones no suprimen por ello el papel de las clases sociales y el peso de la identidad heredada en la constitución del individuo. La noción de individuo sin pertenencia que propone G. Mendel esboza una transformación probable, pero que actualmente sigue siendo relativa.
Los individuos sin pertenencia son más bien individuos atravesados por pertenencias múltiples.

El desplazamiento social puede tomar formas muy diversas: cambio de oficio ligado a fluctuaciones de la producción, cambio de región ligado a la movilidad profesional, cambio de clase ligado a los procesos de ascenso y descenso social, etc. Pero el desarrollo de la movilidad circulatoria (en el plano individual) no ha transformado de manera undamental la estructura de clases de nuestra sociedad: los análisis de la movilidad social muestran que la movilidad estructural sigue siendo baja. Esto surge de trabajos de autores tan distintos como P. Bourdieu (La distinción), D. Bertaux (Destins personnels et structure de classe) o C. Thelot (Tel père, tel fils?). Los fenómenos de reproducción social que determinan las probabilidades de que los niños ocupen en la jerarquía social un lugar similar al de sus padres todavía son muy poderosos. La noción misma de clase social tiende a modificarse, tal como se transformaron considerablemente la burguesía y la clase obrera en el siglo XIX. Asimismo, los conflictos más importantes que marcan las relaciones sociales de fines del siglo XX ya no pueden ser interpretados de modo dominante en términos de lucha de clases.

No obstante ello, lo que nosotros llamamos la guerra de los lugares sigue estando fuertemente influenciada por la permanencia de las clases sociales. La pertenencia original a tal o cual clase social es un elemento fundamental, que determina las probabilidades de acceso a tal o cual posición social. Esta permanencia se manifiesta en particular en los individuos “desplazados”, cuando ese desplazamiento los conduce a pertenecer simultáneamente a grupos sociales diferentes, cuyas relaciones están marcadas históricamente por la dominación de uno sobre el otro.

Estas relaciones de poder se expresan a través de procesos de oposición, de invalidación, de sumisión o de rechazo, que influencian la personalidad de los individuos que componen estos diversos grupos. Lo que queremos poner de manifiesto son los efectos psicológicos de estos procesos, a través del análisis de los conflictos de identidad que expresan las personas en promoción o regresión social.

Tal es el caso de los inmigrantes de segunda generación instalados en Francia, de los hijos e hijas de campesinos o de obreros que llegan a ser universitarios o ejecutivos, de los hijos de la alta burguesía que está en decadencia, de todos aquellos cuya trayectoria se ve marcada por rupturas importantes, y que se hallan confrontados con sistemas de referencia dobles y contradictorios. Todo individuo que cambia de clase social vive un conflicto entre su identidad heredada (identidad de origen que le confiere su medio familiar) y su identidad adquirida (la que va construyendo en el transcurso de su trayectoria).

Estos conflictos no provocan necesariamente una neurosis. Para que haya neurosis es necesario que los conflictos se inscriban en una estructura psíquica vulnerable, que se apoyen sobre un desarrollo psicosexual problemático.

La característica principal de la neurosis de clase remite a la intrincación sistémica entre conflictos sociales y conflictos psíquicos, que se van apoyando unos sobre otros en el sentido de un fortalecimiento mutuo.

El término neurosis de clase es ambiguo en el plano teórico, porque tiende a asociar una noción clínica y una noción sociológica que no tienen un vínculo directo entre sí: las clases no son neuróticas, las neurosis no dependen de las clases sociales. El término neurosis en psicoanálisis designa un modo de estructuración psíquica, mientras que aquí es utilizado para describir un cuadro clínico. El término de clase podría dar a entender que presentaremos aquí una tipología de las neurosis según las clases sociales (pero en tal caso tendría que ser de clases), o que define las características patogénicas de las distintas clases sociales, lo no es el caso tampoco. Sin embargo, hemos conservado este término porque tiene una resonancia particular en las personas cuyos conflictos psicológicos están ligados a un desclasamiento. En la subjetividad de estas personas existe un estrecho vínculo entre su trayectoria social y las dificultades psíquicas con las que se enfrentan. Aunque el término neurosis de clase sea criticable teóricamente, permite caracterizar un cuadro clínico que describe la sintomatología de los individuos que cambian de posición en la estructura de clases. La descripción de ese cuadro clínico permite aclarar el papel respectivo que juegan los factores psicosexuales y los factores sociales en la génesis y el desarrollo de este tipo de neurosis.

Este análisis es una ocasión para reflexionar sobre las relaciones entre la sociología y el psicoanálisis, sobre el interés y los límites de sus respectivos aportes a la comprensión de los destinos humanos y de los conflictos existenciales: a propósito de las relaciones entre la historia social, la historia familiar y la historia personal en el desarrollo de la personalidad; a propósito de la génesis social de los conflictos psíquicos, en particular en el desarrollo de los sentimientos de culpa, de humillación y de inferioridad; a propósito de la articulación entre los componentes sexuales y los componentes sociales del complejo de Edipo; a propósito de las nociones de novela familiar y de escisión del YO.


*Sociólogo.


Vincent de Gaulejac


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