COLUMNISTAS

La opción es la "democracia tranquila"

Por Manuel Mora y Araujo | Tras las PASO, en el plano nacional el balance de la jornada sólo refuerza las tendencias preexistentes.

PERFIL COMPLETO

Foto:Cedoc

El domingo 26 de abril se vivió un clima democrático en la Ciudad de Buenos Aires y en Neuquén. Los resultados fueron relevantes para la política en los dos distritos donde se votó; en el plano nacional el balance de la jornada sólo refuerza las tendencias preexistentes.

La ciudad de Buenos Aires sigue siendo el reino del PRO y Neuquén el reino del MPN. En la Capital estaba en juego, ante todo, una interna dentro del gobernante PRO, que por momentos pareció transformarse en una sombra sobre el liderazgo de Macri. Finalmente, el triunfo de Rodríguez Larreta sobre Michetti fue suficientemente cómodo para acallar todo posible o imaginario conato de rebelión. Mauricio Macri emerge de la jornada del domingo respaldado y fortalecido simbólicamente y Rodríguez Larreta como un candidato fuerte para encarar la sucesión. 

La buena elección de Martín Lousteau es, para la mirada de muchos votantes, de algún modo asimilable a la destacada actuación de Gabriela Michetti en este proceso: son los que están pero no del todo, los que encarnan una oferta de algunas correcciones en el rumbo trazado por la conducción macrista. Perdieron, pero no les fue mal. El entusiasmo de los dirigentes radicales en el festejo de los candidatos de ECO fue elocuente. Están y no están tanto. Esa ambigüedad es simétrica a la que se observa en el Frente para la Victoria. 

El exitismo del Frente para la Victoria al iniciarse el recuento de los votos termina siendo una anécdota menor, pero también encierra una lección: la Cámpora no tracciona votos, el kirchnerismo puro se condensa en la imagen personal de la presidenta y no se proyecta al plano electoral, para ser electoralmente competitivo lo necesita a Scioli y a dirigentes locales con sus mismas características. Eso, que se viene reiterando en los distintos distritos donde ya se votó, fue ratificado en la jornada de ayer tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en Neuquén. Al peronismo -algo que no es nuevo- le cuesta seducir al electorado de las ciudades grandes del país, y en el resto del territorio andan bien los candidatos moderados, los que se alinearán detrás de la candidatura de Scioli.

La Argentina parece que, una vez más, opta por una “democracia tranquila” después de un ciclo de “democracia épica”.



Por Manuel Mora y Araujo