COLUMNISTAS SEMEJANTES Y OBJETOS

La política como arte

Normalmente nos conectamos con el mundo a través del pensamiento rápido que analizó Kahneman.

kahneman. El Nobel de Economía que acuñó el concepto del pensamiento rápido.
kahneman. El Nobel de Economía que acuñó el concepto del pensamiento rápido. Foto:cedoc

Normalmente nos conectamos con el mundo a través del pensamiento rápido que analizó Kahneman. Nuestro cerebro está estructurado para reaccionar velozmente porque su principal función, a lo largo de millones de años, fue ayudarnos a sobrevivir, más que buscar la verdad. Quienes trabajan mucho tiempo en un campo del conocimiento acumulan saberes y experiencias relevantes con los que perciben contextos y toman decisiones correctas de manera casi instantánea. Ese tipo de razonamiento está fuera del alcance de los ordenadores, que pueden acumular respuestas pero no son capaces de formular preguntas. Nuestras rápidas suelen ser acertadas pero no son mágicas, tienen que ver con un tipo de pensamiento.

En Blink, Malcolm Gladwell analiza esa cognición rápida que suele imponer en pocos minutos parámetros de relación entre los seres humanos con sus semejantes o con los objetos. Si visitamos una casa que podemos comprar, leemos las primeras frases de un libro o conocemos a una persona, nuestra mente saca conclusiones casi automáticas que después es difícil cambiar. La impresión que causamos en el otro durante los primeros minutos en que lo conocemos es determinante para el futuro de esa relación, según lo analiza con detalle Roger Ailes en Tú eres el mensaje. El pensamiento rápido no usa silogismos o análisis discursivos, funciona guiado por una acumulación de experiencias y la posibilidad de integrarlas de manera inconsciente para producir un resultado.

 Gladwell analiza lo que ocurre en los fugaces minutos o segundos en que el cerebro desarrolla este tipo de pensamiento. Cuenta que cuando el museo Paul Getty planeaba adquirir una estatua griega, se la presentaron a Evelyn Harrison, una experimentada autoridad en el tema. En cuanto la vio, para ella fue claro que se trataba de una falsificación. Su actitud no se basó en un examen minucioso, en la aplicación de pruebas técnicas o el uso de herramientas científicas para analizar la pieza. Simplemente percibió, gracias a su experiencia, que algo estaba mal en ese objeto y tuvo la razón.

El pensamiento rápido de los políticos fue la única guía en la lucha por el poder, antes de que se sofisticara con el desarrollo de los medios de comunicación, las investigaciones y las técnicas propias de nuestros días. Con todos los recursos electrónicos que existen actualmente podemos procesar mucha información, pero no es posible reemplazar la experiencia de los políticos experimentados capaces pensar usando una intrincada red de connotaciones que están más allá de las palabras y de las cifras para hacer sus análisis. Las investigaciones y la estrategia proporcionan herramientas para analizar la política racionalmente, pero la realidad es más compleja de lo que puede comprender la razón. Es indispensable contar con la sabiduría de personas que han convertido la política en un arte, acumulando experiencias y conocimientos que, cuando se complementan con lecturas y el intercambio con otros personajes semejantes, producen frutos tan sofisticados como los vinos de gran calidad.

Tener la oportunidad de conversar con líderes que han vivido cerca del poder permite aprender conceptos que son invalorables para comprender la política. Desgraciadamente, en nuestros países está de moda descalificar a quienes han sido mandatarios, candidatos o han ejercido el poder de alguna forma, y algunos incluso critican que se dialogue con ellos. Vivir en la frontera entre la consultoría política y el trabajo académico, respetar la diversidad de las verdades y cultivar la curiosidad por aprender nos ha permitido recibir enseñanzas de personajes extraordinarios como Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox, Manuel Camacho, Andrés Manuel López Obrador en México, o Eduardo Duhalde, Carlos Corach y Carlos Grosso en Argentina, que encabezan una larga lista de artistas y de políticos que hemos tenido la suerte de tratar. Cada uno de ellos nos enseñó otra interpretación de la realidad. Sólo sumando el arte y la ciencia se puede pensar en la política de una manera superior.


*Profesor de la GWU, miembro del Club Político Argentino.