COLUMNISTAS ESCENARIO VIDAL

La sombra de Aníbal

Penetrada por el delito, la seguridad bonaerense depende de las reformas políticas y los recursos económicos para sanearla.

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 BUENOS AIRES... ¿BUENOS? María E. Vidal
BUENOS AIRES... ¿BUENOS? María E. Vidal Foto:Pablo Temes
María Eugenia Vidal sumó dos certezas para confirmar su liderazgo en Cambiemos: asumió la titularidad del PRO bonaerense e intervino en la interna de la UCR para garantizar que desde octubre sea presidida por el vicegobernador Daniel Salvador. Lo que no basta para diluir la tensión con dos aliados: Elisa Carrió y Emilio Monzó. Extremos de esa coalición que tienden a acercarse por la inercia de esos acontecimientos cruciales para las elecciones del año que viene.

Lilita y el presidente de la Cámara de Diputados disienten con la gobernadora en el programa de acción hacia 2017, que incluye la redefinición del vínculo en la Legislatura con Sergio Massa, Margarita Stolbizer y las variantes de peronismo para avanzar en una agenda donde la inseguridad es prioridad urgente pero atada a la necesidad de recursos económicos para financiar una salida aceptable como parte de una amplia reforma política.

  La adhesión a la ley nacional de blanqueo de capitales implicó sancionar la de paridad de género exigida por UNA para acompañarla. Se espera que el Senado frene la versión nacional de esa norma y la discusión transcurra por carriles menos irracionales que aquellos por los que circula la relación entre Vidal y Massa. Promovida por Malena Galmarini a través de su hermano y senador provincial, Sebastián, la ley obliga a intercalar mujeres y hombres en las listas de candidatos.
  Como el PJ, Cambiemos rechaza la norma que ordenó votar Vidal para no aparecer rezagada frente a Massa. Tratará de aprovechar la división del peronismo para no repetir la paradoja con el Presupuesto que entra en debate este mes. El fracaso de Máximo Kirchner para reunificarlo bajo la conducción de Walter Abarca es una de las peripecias del jefe de los diputados ligados a los intendentes del Grupo Esmeralda que, a cambio de 10 mil millones para obras de los 60 mil de endeudamiento, facilitaron la sanción del actual.

   Otra es la aparente ventaja de Cambiemos para imponer el criterio de “2 x 1”: saldar el acuerdo anterior si respaldan el nuevo cálculo que prevé la toma de deuda por 50 mil millones. Los alcaldes ya pagan un alto costo político en una negociación que no incluiría dinero. Para retener a la diputada Evangelina Ramírez respaldaron como director del grupo Bapro a su esposo y ex intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez.

Más esfuerzos de imaginación exigiría persuadir a Alicia Sánchez, cónyuge de Luis D’Elía y una de los nueve sobre 13 diputados con mandatos a vencer en 2017. Endeblez que fortalece la objeción de los 17 que responden al camporista José Ottavis a que Guido Lorenzino sea defensor del pueblo, trámite cuya aprobación depende de dos tercios de la Cámara.

Halcones. El ex gladiador mediático de Daniel Scioli tributa al Grupo Esmeralda, que depende de Cambiemos más de lo que se supone. Con método distinto, Carrió y Monzó adhieren a una política más dura: la diputada mediante la apelación a la Justicia para revisar la situación patrimonial de intendentes del Conurbano. Lo que no seduce a Monzó, inclinado a una alianza para controlarlos. Es lo que demora un acuerdo electoral en las PASO. Carrió no abandonó la idea de postularse como senadora en Buenos Aires.

Vidal atiende otras necesidades. Horas antes de asumir en el PRO, presenció ejercicios de entrenamiento del Grupo Halcón en la escuela policial Juan Vucetich, donde diez días antes se concentraron varios de sus escuadrones por el malestar provocado por el asesinato de uno de sus miembros en un allanamiento a narcotraficantes dispuesto por orden judicial en La Matanza.

Los que participaron de ese operativo se impresionaron con el sofisticado armamento y equipo de comunicación de los narcotraficantes en contraste con el suyo, con casi treinta años de antigüedad. En especial, porque su participación en el combate de delitos complejos es cada vez más frecuente ante la desconfianza del Ejecutivo pero también de sectores de la Justicia en la capacidad de la Policía para llevarlos adelante.

La difusión de un video en el que asaltantes de un banco en General Rodríguez señalan al jefe de la DDI, Rubén Giménez, como partícipe necesario del robo corroboraría lo que sostienen algunos fiscales del Conurbano: los comisarios sospechados de connivencia con la delincuencia carecen de control para regular esa actividad ilícita. La Justicia no escapa a la sospecha. Matías Lattaro, secretario de la fiscal Alejandra Rodríguez, es mencionado por los ladrones en la grabación.

Debate agitado en la causa a la cúpula policial de la Comisaría 1ª de La Plata. En abril, una requisa de Asuntos Internos halló ahí más de 150 mil pesos distribuidos en 35 sobres numerados. De manera insólita, la controversia del delito imputado al comisario Darío Camerini, su segundo, Rodolfo Carballo, y al jefe de operaciones, Ariel Huck, podría derivar en que quede sin efecto si cambia de juzgado. Trámite en que está empeñado Juan Di Nardo, a cargo de la defensa y recordado por gestiones exitosas para Pablo Bruera, ex intendente de La Plata.

La indefinición de la Cámara de Apelaciones sobre el asunto habilitó a Di Nardo a recurrir al Tribunal de Casación Penal. El expediente recayó en agosto en la Sala V donde el solícito docente de la escuela Vucetich Martín Manuel Ordoqui lo privilegió entre los 140 que ingresaron en promedio ese mes. Ordoqui adelantó su voto a favor del procesamiento de los imputados, pero también que quitaría la causa a la jueza Marcela Garmendia y al fiscal Marcelo Martínez y girárselo a sus colegas César Melazo y Alvaro Garganta.

El fiscal que interviene en la investigación por enriquecimiento ilícito contra Scioli es el más inquieto con esa posibilidad. En especial, luego de la profecía sobre el futuro que le habría efectuado la denunciante, Elisa Carrió. “Termina héroe o sale de aquí con esposas”. Cuando lo hizo, Garmendia no había declarado como testigo contra Melazo en el juicio político que se le sigue por facilitar la fuga del barrabrava Marcelo Mallo cuando se lo citó a declarar por el triple crimen de Unicenter.
Con Mallo y Melazo, Ordoqui comparte haber tenido como benefactor de su carrera a Aníbal Fernández, cuya sombra sigue proyectándose sobre la provincia de Buenos Aires.  

*Analista político.