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La sombra de un vicepresidente en desgracia

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Finalmente ocurrió: Amado Boudou fue citado a declarar por el juez Ariel Lijo. Boudou es uno de los funcionarios con peor imagen pública. Luego de su momento de gloria en noviembre de 2011, cuando llegó a medir 48,9 % positivo contra 51,1% negativo, su imagen se desplomó estrepitosamente, situándose en 19,3% positivo contra 80,7% negativo hacia julio de 2012; guarismos muy parecidos a los de fines de 2013.
¿Quién es realmente y qué representa? Quizás la mejor manera de explicarlo sea respondiendo a lo último. Si entendemos que un imaginario es un conjunto de creencias y valores atribuidos a algo de modo más o menos racional; éstos podrían ser los que le caben a Boudou:  

1. El arribista carismático
Simpático, afable, comprador, seductor de eterna sonrisa gardeliana, son aspectos que representarían la fachada luminosa, la mascarada del verdadero político escondido tras el personaje. Cuando la imagen de Boudou entró en desgracia al estallar el caso Ciccone, una vasta poción de la ciudadanía no pudo dejar de percibirlo como un político arribista, inescrupuloso, ambicioso, inteligente y astuto.

2. El kirchnerista light
Pintón, elegante, joven fashion del vip marplatense, vecino de Puerto Madero, motoquero y rockero, el ex militante de la UCeDé pronto devino en soldado cristinista al servicio de la causa nac & pop. Como sucede con toda cultura, el kirchnerismo representa demasiadas cosas. Si el menemismo fue un poder para la ostentación y el kirchnerismo de Néstor uno para la  acumulación, el cristinismo sería una síntesis narcisista de poder y glamour. En tal sentido, Boudou representa el ícono de un kirchnerismo hedonista que no sólo amasa poder sino que lo disfruta públicamente.

3. Un capricho de Cristina
¿Por qué Cristina eligió a Boudou como vice? ¿Es que no se daba cuenta de que aquel joven tan inteligente como irresponsable le traería problemas? Entre las múltiples aristas de la Presidenta, la dimensión del capricho no resulta menor. La veleidad es una de las formas más narcisistas y peligrosas de ejercer el poder. Porque es esa fuerza que impele a hacer lo que a uno le gusta descuidando lo que debería o convendría. Boudou quizá sea el alto precio de un lujo de la Presidenta.

4. Un soldado de Néstor
Boudou ha dado a entender que sólo ejecutó órdenes de Néstor. En ese imaginario que sostiene que la política es la prolongación de los negocios, la idea del “brazo ejecutor” o del testaferro siempre acude a la mente. Quizás no sea casual que Ciccone sea la máquina de fabricar billetes. Boudou sería entonces la consumación de la fantasía y la perversión de Néstor.

5. Boudou es Boudou
Demasiado inteligente y ambicioso para ser algo distinto de sí mismo. La síntesis resulta austera, quizá sea la más verosímil: Amado Boudou es un arribista simpático que supo utilizar su sonrisa y su inteligencia al servicio de una ambición personal desmedida. En tal sentido, quizás haya sido el más pragmático de los dirigentes K. Aunque algo salio mal

*Director de González Valladares Consultores.



Federico Gonzalez