COLUMNISTAS QUEDA EL PERONISMO

La tenés adentro

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En días de Mundial y en términos maradonianos, te diría, “pibe para la liberación”, que los “gorilas”, esa “derecha” tan temida, la tenés adentro. Los delitos no son sólo de coimas y acumulación de fortunas inexplicables. Como dice una canción de Serrat, “detrás está la gente”. En la otra punta de la corrupción alguien muere. Hay muertos – Cromañón, Once, violencia, asesinatos– muertos muertos, y muertos en vida, analfabetos, desnutridos, condenados a la miseria y a la indignidad de un subsidio.

No es mi intención dar consejos ni tratarte como a un joven ‘imberbe”– palabra que usó Perón para referirse a los militantes que ya en los setenta le reclamaban en la plaza: “qué pasa/ qué pasa general/ está lleno de gorilas/ el gobierno popular”– pero, como cantaba Litto Nebbia, “si la historia la escriben los que ganan/ eso quiere decir que hay otra historia”, aún cuando los “pibes para la liberación” de ahora no la quieran escuchar.
Yo estaba ahí, en el estadio de Independiente donde el peronismo cerró su campaña para las elecciones de 1973. La multitud gritaba: “Qué lindo que va a ser/ el tío (Cámpora) en el gobierno/ Perón en el poder”. Y, enseguida: “Qué lindo que va a ser/ el hospital de niños/ en el Sheraton hotel”. Puedo verme ahora, mudo, asombrado, con mis amigos de Avellaneda. No cabía un alfiler en el estadio, no cabía pensar, no cabía dudar. Iba a ser lindo, fue una tragedia.
1973-1974, Isabel, López Rega, Lastiri, la Triple A, Ruckauf, “qué pasa general/ está lleno de gorilas el gobierno popular”. Perón está viejo, Perón no entiende. El entorno. La burocracia sindical. El imperialismo. La derecha. Muere Perón, asume Isabel. Violencia. Se viene el golpe. Miles de “pibes para la liberación” muertos. Vivos, los que mandan. Todavía hablan. La dictadura impone el terror. Hay que resistir.

 En 1983, Italo Luder, candidato peronista, proponía aceptar la amnistía que se habían dictado para sí los militares. Pero ganó Alfonsín y se los llevó a juicio. La CGT convocó a 14 huelgas generales. El peronismo, en la oposición, fue cruel. Ya en los 90, el “caudillo” peronista Menem indulta a Videla y a Firmenich, entre otros. Asiste al velatorio del almirante Rojas, uno de los responsables del golpe contra Perón en 1955. Incorpora a su gobierno a los Alsogaray y a dirigentes de la derecha, –María Julia, Adelina de Viola– acusados luego de graves delitos de corrupción. Néstor y Cristina Kirchner, dicen de Menem que fue “el mejor presidente de la historia”. Néstor cobró 500 palos de dólares en nombre de su provincia por apoyar la privatización de YPF. Nunca rindió cuentas claras.
Es probable, “pibe para la liberación”, que no sepas nada de Tacuara, del Comando de Organización, de Guardia de Hierro, de la revista El Caudillo, de Montoneros, de todas las organizaciones pronazis, profascistas, parapoliciales, autoritarias, de la derecha peronista. Ni de López Rega, de la Triple A, de Casildo Herrera, de Firmenich, de Vaca Narvaja, de Perdía, de Galimberti, de los Alsogaray, de los Juárez en Santiago del Estero, de los Romero en Salta, de los Guzmán en Jujuy, de los Menem en La Rioja, de Manzano, de los Spadone, los Vicco o los Yoma.

Pero, aunque te la comas, ya tenés edad suficiente como para saber con qué hacen la hamburguesa del peronismo. Es carne picada, siempre fresca, de jóvenes amasados en la esperanza de una revolución que nunca fue. El garrón del combo se lo comen los “pibes para la liberación” de cada década. El lomo queda para los intendentes del Conurbano y de los “caudillos” provinciales. Mirá con tus ojos. Scioli es Luder , Mario Ishii es Menem, Manzano es Aníbal Fernández, Boudou y Massa –los dos criados en la Ucedé– son María Julia y Adelina de Viola. Pasan los años, reescriben la historia, cambian los nombres, queda el peronismo.
Lucha, sí, por tu liberación. Si uno cambia, todo cambia.

*Periodista.



Carlos Ares