COLUMNISTAS ARGENTINA EN LA ASAMBLEA DE LA ONU

Las mujeres y jóvenes no interesan al Gobierno

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En la reciente sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre Población y Desarrollo, realizada en Nueva York a veinte años de la trascendental Conferencia de El Cairo, la Argentina, que estuvo presente en esa ciudad con una numerosa comitiva, incluyendo a la presidenta de la Nación, el canciller, ministros, diputados y funcionarios, estuvo apenas representada en la sesión por funcionarios de menor jerarquía política en una sesión en la que hablaron las principales autoridades de los países.
La participación de los países a través de sus más altas autoridades demostró el interés y la preocupación que estos temas tienen para los gobiernos. En el caso de Argentina, tenemos que decir que su interés es mínimo; si no, se hubiera jerarquizado la participación. La pregunta es por qué y qué implicancias tiene esto. En ese sentido, digamos que en el pasado, el país tuvo un papel importante y contribuyó a lograr consensos. Pero esta vez, la ausencia en esta sesión de la Presidenta u otro funcionario representativo, como el ministro de Salud, mostró la falta de prioridad que le asigna hoy a estos temas el PEN.
Cairo se refiere a los derechos humanos básicos de mujeres y jóvenes, dos grupos que constituyen más de dos tercios de la población mundial y que padecen aún discriminaciones inaceptables en nuestro país. Entre ellas, señalamos: las mujeres siguen muriéndose por problemas vinculados a la maternidad; la tasa de mortalidad materna no sólo no disminuyó, sino que aumentó. Los jóvenes de 15-24 años reciben educación de baja calidad, más del 40% no termina la secundaria y por tanto tendrán empleos precarios, mal pagos y de baja productividad.
La violencia contra las mujeres y niñas sigue creciendo en cantidad y gravedad de las lesiones, incluida la muerte, y el Gobierno no protege a las mujeres y niñas que denuncian esta violencia. El embarazo en la adolescencia aumenta, y expresa la falta de educación sexual en las escuelas y el rechazo de los servicios de salud públicos para informar y atender a estas niñas y adolescentes, a pesar de las leyes que garantizan teóricamente estos derechos.
Estos son problemas de desarrollo, porque la ausencia de políticas públicas nos convierte en un país con una población cada día más polarizada entre los que más tienen y los pobres e indigentes que sufren más estas discriminaciones. Esta es una deuda que la Argentina tiene con sus niños y jóvenes; no podemos decir que es por culpa de jueces norteamericanos y fondos buitre, es responsabilidad de nuestros gobernantes y de la sociedad.
Es importante participar y comprometerse ante el mundo, no sólo para decir lo que logramos sino también señalar lo que falta y asumir el compromiso de lograrlo, como lo hicieron Evo Morales y Michelle Bachelet. Argentina no estuvo, y si bien en el pasado participó, falló al final del camino cuando era importante que las máximas autoridades del país ratificaran su compromiso.
Quienes luchamos hace veinte años en El Cairo contra la posición del entonces presidente Carlos Menem, que se opuso, experimentamos el lunes 22 una gran tristeza y decepción porque el actual gobierno  tampoco se compromete plenamente con los derechos de los jóvenes y las mujeres.
No negamos los avances, que son más legales que concretos, porque la legislación no se implementa e incluso carece del presupuesto adecuado y es letra muerta. Los derechos humanos no se pueden recortar, y si las mujeres y los jóvenes no son parte de esos derechos, entonces no se defienden los derechos humanos. No se puede ser adalid de los derechos humanos en un campo y no en otros. Los jóvenes y las mujeres hoy sentimos que nuestros derechos no le interesan a este gobierno, y por lo tanto no le interesan los derechos humanos. O éstos se usan cuando conviene y sólo cuando ayudan a mantener el poder.

*Presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM).



Mabel Bianco