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Libertad de prensa

“¿Por qué  ustedes los periodistas nunca hicieron nada por los secuestrados?”, le preguntó Narciareno Murcia  a Herbín Hoyos Medina. Los dos estaban secuestrados, pero Narciareno Murcia llevaba largos meses de cautiverio mientras que el periodista recién había sido secuestrado. Acostumbrado a tantos años de hacer él las preguntas, no supo qué responder.

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Los premios Perfil. Se entregan este martes en el Hotel Sheraton. Y habrá dos sorpresas.
 
¿Por qué  ustedes los periodistas nunca hicieron nada por los secuestrados?”, le preguntó Narciareno Murcia  a Herbín Hoyos Medina. Los dos estaban secuestrados, pero Narciareno Murcia llevaba largos meses de cautiverio mientras que el periodista recién había sido secuestrado. Acostumbrado a tantos años de hacer él las preguntas, no supo qué responder. Todavía estaba atónito después de haber sido literalmente arrancado del estudio de la radio donde conducía su programa y desde allí arrastrado por la selva sin parar y sin descanso, en una caminata en la que perdió hasta las uñas de los pies. Hambriento, finalmente llegó al campamento donde quedaría detenido. Allí encontró a Narciareno Murcia, el otro secuestrado, un campesino resistente que soportaba estoicamente sus días atado a un árbol. No lo dejó ni presentarse: “Yo ya sé quién es usted, aquí hay una radio prendida y se escucha siempre su programa. También escuchamos el último, el que no pudo terminar  porque las FARC lo secuestraron mientras estaba transmitiendo”. Herbín Hoyos Medina trabajaba en la emisora más importante de Colombia, Radio Caracol, pero le costaba imaginar que en la selva los secuestrados se mantenían ligados a la civilización por esas voces que personas como él emitían desde la urbana Bogotá. Parecía una promesa de difícil cumplimiento pero el periodista le respondió al campesino: “Si algún día recupero la libertad, hablaré de los secuestrados”. No le dijo, quizá para no desanimarlo, que nadie hablaba de los secuestrados por radio, por miedo a represalias.
Tras diecisiete días de cautiverio, una ofensiva del ejército colombiano atacó el campamento donde estaba el periodista. Cuatro miembros de las FARC murieron, otros cuatro quedaron malheridos y los secuestrados fueron liberados. Herbín Hoyos Medina volvió a la radio y cumplió su promesa. Su programa pasó a llamarse La voz de los secuestrados, desde donde se difunden más de quinientos mensajes telefónicos de familiares de secuestrados  por emisión. Siempre comienza su audición con un mensaje a los guerrilleros a quienes aconseja que dejen escuchar a los secuestrados su programa para que quieran seguir viviendo. A las FARC se les habían muerto de tristeza varios rehenes antes de obtener algún rescate a cambio. Un caso paradigmático fue el de un secuestrado a quien  después de varios intentos de suicidio las FARC encerraron en una casilla y se negaba a comer. Un guerrillero acercó la radio durante la transmisión de La voz de los secuestrados y al escuchar que su esposa decía que lo amaba, que resistiera porque toda la familia lo quería de vuelta, recuperó sus ganas de vivir. Años después, fue liberado y sin bañarse ni cambiarse fue a Radio Caracol a agradecer a Herbín Hoyos Medina.
Este periodista colombiano es el ganador del Premio Perfil a la Libertad de Prensa Internacional 2008, que se entregará el martes próximo a las 19.30 en el Hotel Sheraton, junto con los premios que todos los años las publicaciones de Editorial Perfil entregan a sus propios periodistas por los mejores trabajos del último año, que a la vez son los seleccionados para publicarse en el Anuario Perfil que ya va por su cuarta edición.

Los Premios Perfil nacieron con la misión de promover la calidad de las redacciones de las publicaciones de la editorial, y no al periodismo en su conjunto, ya que ningún medio solo podría asignarse esa autoridad, ni mucho menos ser juez y parte. Por eso nunca se premiaron trabajos no realizados para sus publicaciones. Durante los debates del jurado, integrado por todos los responsables de las distintas publicaciones y áreas creativas comunes de Editorial Perfil, se impuso la idea de agregar también un Premio a la Libertad de Prensa, obviamente a  personas ajenas al jurado y sus redacciones, porque la trayectoria de estos galardonados sería un ejemplo para los periodistas de las propias redacciones, sin que exista superposición con los trabajos de las publicaciones de Perfil, al tratarse de un premio especial y separado.
Ese Premio a la Libertad de Prensa tiene dos categorías: Internacional –otorgado al mencionado periodista colombiano– y Nacional. Para el Premio Perfil a la Libertad de Prensa Nacional 2008, el elegido fue Julio Rajneri, director del diario Río Negro, quien durante varios años enfrentó la discriminación con la publicidad oficial de la provincia de Neuquén mientras la gobernó Jorge Sobisch. En ese caso la discriminación estuvo ejecutada por un político claramente opositor al entonces presidente Néstor Kirchner y fue denunciada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en los mismos términos que lo hizo con la discriminación del Gobierno nacional, demostrando que no había preferencias ideológicas en ninguna de las denuncias.
En septiembre de 2007, la Corte Suprema de Justicia condenó al gobierno de Neuquén por ese caso. La batalla jurídica del diario Río Negro aportó un avance al periodismo independiente, y tiene un especial valor para los pequeños y frágiles diarios de las ciudades que no cuentan con los recursos del diario Río Negro para soportar muchos años, hasta que la Justicia se expida.
La independencia periodística del diario Río Negro y de Julio Rajneri trascienden el conflicto con el ex gobernador Sobisch. Ya en 1986, la Universidad de Columbia de Nueva York otorgó a Rajneri el Premio María Moors Cabot. Sólo cinco periodistas argentinos lo recibieron en el último medio siglo. Y a pesar de haber sido ministro de Educación y Justicia durante la presidencia de Raúl Alfonsín, publicó Manzanas amargas, una investigación sobre el vaciamiento del Banco Provincia de Río Negro entre 1988 y 1994, cuando gobernó la provincia Horacio Massaccesi, el mismo que el ex presidente Alfonsín propuso como candidato radical en las elecciones presidenciales de 1995.

Jorge Fontevecchia