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Lilita: portazo y paradojas

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Finalmente “Lilita” Carrió dio el portazo. Su decisión disparó una serie de interrogantes: ¿hizo bien al renunciar a su candidatura dentro de UNEN?, ¿su salida beneficia al oficialismo?, ¿fortalece o debilita a la oposición?, ¿qué candidato resultará más beneficiado o perjudicado?, ¿la oposición debería ir unida?, ¿qué uniones serían las mejores?, etc. Nuestra encuesta publicada en la edición de PERFIL de hoy intenta responder algunas de esas preguntas.
En principio, la salida de Carrió arroja un saldo neutro: un 24% cree que favorece más al oficialismo, contra un 26% que considera que beneficia a la oposición y un 30% que entiende que no hay nadie particularmente beneficiado.
Algo similar se observa en relación al impacto sobre la oposición:  un 32% piensa que ésta se fortalecerá, mientras un 29% cree que se debilitará, y el resto no sabe.

Cuando se indaga sobre los principales perjudicados por la decisión de Carrió, en primer lugar, aparecen los otros candidatos de UNEN, con un 30% de menciones y, en segundo lugar, la propia “Lilita”, con un 18%. En cambio, cuando se indaga por los beneficiarios, sólo un 18% invoca al propio UNEN y apenas un 9% a Carrió. Tomados en conjunto, estos resultados  abonan la idea de que la ruptura de Carrió fue un acto más autodestructivo que constructivo.

En cuanto a otros beneficiarios se mencionan a Mauricio Macri (15%) y a Sergio Massa (13%). Aunque no se desprende de la encuesta, podría conjeturarse que el beneficio para Macri podría derivar tanto de una “luz verde” para acordar con Carrió, como de votantes decepcionados con  UNEN que migrarían hacia el PRO, en tanto alternativa no peronista con chances. De tal modo, la salida de Carrió, paradójicamente, podría favorecer a Macri sin que ni siquiera necesite acordar con la chaqueña. Asimismo, Sergio Massa también podría resultar favorecido, tanto al desactivarse la amenaza de un eventual frente UNEN-PRO, como por la posibilidad de captar a los decepcionados de UNEN que no comulgan con Macri.

Por último, al indagar entre los votantes opositores no se verificó consenso respecto de si preferían una oposición más o menos unida. Lo cual sugiere que la fragmentación de la oferta opositora resulta simétrica a la de su electorado.
Volviendo a “Lilita”, su vida política parece siempre signada por cierto halo de paradoja. En efecto: “Lilita” quiere unir, pero termina dividiendo; pretende ser estratega, pero termina hundida en tácticas caprichosas; dice supuestas  verdades, pero pocos parecen creerlas; es la más opositora del kirchnerismo, pero también quien tiene un estilo fundamentalista más parecido.
Es probable que cuando “Lilita” se retire de la política, muchos añoren su presencia tan controvertida como pasional. Si eso sucediera, aunque involuntaria, acaso sería su última paradoja.

* Director de González Valladares.



Federico Gonzalez