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Lo que estamos escuchando

El otro día, un poco por azar en un bar, cayó en mis manos un ejemplar de Clarín.

Claude Levi-Strauss.
Claude Levi-Strauss. Foto:cedoc

El otro día, un poco por azar en un bar, cayó en mis manos un ejemplar de Clarín. Mejor dicho, no un ejemplar completo sino sólo los clasificados. De repente me pregunté si existían aún los clasificados (pregunta con respuesta obvia, siendo que los tenía en mis manos), quiero decir, si en esta época en la que todo se encuentra por internet (trabajo, casa, amantes ardientes) todavía era posible usar los clasificados de Clarín para hallar algo. Yo no buscaba nada –frase que define mi vida entera– así que me puse a hojearlos sin ton ni son, de una punta a la otra. Perdido en un rubro que ya no recuerdo, había un pequeño anuncio que decía: “Ex agente de la SIDE vende grabaciones inéditas de Cristina Fernández de Kirchner. Pedir referencias al Sr. Arribas y/o Justicia Federal, calle Comodoro Py”. Intrigado, no dudé en comunicarme. Una vez habiendo cumplido con su pedido de describirle con lujo de detalle la actividad a la que me dedico, me ofreció tres grabaciones que, según él, coincidían con mis intereses, a un precio escalofriante. Por supuesto me negué. No vale la pena gastar mis ahorros en algo que todo el mundo tiene (a esta altura del partido, ¿quién no posee un audio de CFK grabado ilegalmente? Me imagino que debe de ser un quemo ser un juez macrista o periodista de las corporaciones mediáticas macristas y no acceder a los audios de Cristina). Pedí rebaja y mi pedido fue concedido. Así que, con las tres grabaciones en mi poder, paso ahora a transcribirlas, no sin antes prevenir a mis hipotéticos lectores de la gravedad de lo dicho por la ex presidenta, opiniones, las de ella, que desde ya no comparto. Aquí la primera desgrabación: “César Aira es un escritor absolutamente inflado. Además sólo tiene lectores en las librerías cool de Palermo y ahí no me vota nadie. Por mí que siga escribiendo tres novelas al año, me tiene sin cuidado”. La segunda transcripción es aún más perturbadora: “Piglia es un invento de Clarín, que lo pone en tapa todo el tiempo. Lo mejor que escribió es el guión de Comodines, la película de Adrián Suar para Pol-ka”. Temblando, me dispuse a escuchar el tercer audio, que decía: “Qué fuerte que está…”. Ay, justo se cortó ahí y nos quedamos sin saber a qué escritor se refería. Una pena. Dejé los casetes sobre mi escritorio, y cuando desperté al día siguiente, me los habían robado. Tendrán que creer en mi palabra.

Escuchar no es una actividad sencilla, menos aún escribir sobre la escucha, salvo para Lévi-Strauss, autor de Mirar, escuchar, leer (Ariel, Buenos Aires, 1994), quizás uno de sus libros hoy menos presentes, pero sin duda a la altura de lo mejor que escribió. Por supuesto que lo que Lévi-Strauss escucha es música y lo que piensa es su relación con la lengua. Leemos: “Los hombres hablan y han hablado miles de lenguas mutuamente inteligibles, pero que se las puede traducir porque todas poseen un vocabulario que remite a una experiencia universal (aun diferentemente recortada para cada una). Eso es imposible en la música, porque la ausencia de palabras hace que existan tantos lenguajes como compositores y, tal vez, en última instancia, tantos como obras. Estos lenguajes son intraducibles unos a otros. Aunque no se haya intentado o muy pocas veces, no podría concebirse que sean por lo menos transformables”.