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Lo que ganó y lo que perdió Macri

Por Omar Arguello | El jefe de Gobierno porteño ha dañado su pretensión de ser considerado como lo nuevo por la sociedad argentina.

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Foto:DyN

Mauricio Macri festeja por partida doble. La suma de los candidatos del PRO consagra a esta fuerza como mayoritaria en la Ciudad, y su candidato ganó la interna. Pero algo perdió frente a la sociedad cuando bendijo con el dedo a su candidato, como un caudillo más.

Aún cuando todos los votos de Gabriela fueran para Horacio y su posición no se viera afectada a nivel nacional, Macri ha dañado su pretensión de ser considerado como lo nuevo por la sociedad argentina. Sociedad que tiene derecho a exigir más de los candidatos porque ella misma ha sido capaz de introducir cambios importantes en su cultura política.

Hasta hace poco tiempo Macri era el representante de la “derecha”, y esto parecía inhabilitarlo política (y hasta moralmente) para todo cargo electivo. Así lo expresaba el progresismo, difuso pero generalizado, tanto como el pensamiento de izquierda y de centro. Cuando los ciudadanos de la ciudad le dan su voto, un connotado artista popular no pudo ocultar el “asco” que esto le producía. Y esa apertura cultural de la sociedad se ve reflejada en los resultados electorales de varias provincias, abonados por la disposición a hacer alianzas con fuerzas que piensan distinto.

Volviendo a Macri, puede pensarse que su injerencia en la interna se debió a que considera a Larreta mejor candidato para la función. Pero esto se contradice con haber ofrecido a Michetti compartir la fórmula presidencial o con haberle ofrecido la candidatura a gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Esto autoriza a levantar otra hipótesis: que pensando como futuro presidente de la nación Macri prefiera como jefe de un gobierno local a Horacio en lugar de Gabriela; lo que es una forma de empezar mal su manejo federalista.

De todas maneas, esto no inhabilita a Macri para aspirar a la presidencia de la nación: con semejante nivel de exigencia el cargo quedaría vacante. Pero es bueno que la sociedad exija mejores conductas a todos los candidatos.



Omar Arguello