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¿Lo que se vive en Brasil es el fin del Mercosur?

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Tras 26 años el PMDB, el mismo partido que junto al radicalismo en la Argentina fundó el Mercosur, volvió al gobierno en Brasil. Al presidente Michel Temer le esperan desafíos económicos y políticos. Para afrontarlos y generar confianza en la población, dio a conocer su gabinete, en el que se destaca José Serra como nuevo canciller.
Serra sostuvo en el pasado posiciones resonantes en cuanto a la política exterior que debía tener el gigante sudamericano. Entre sus discursos señaló que el Mercosur es un “delirio megalomaníaco” que “paraliza la política comercial brasileña”. En 2015, el PMDB difundió un documento con propuestas políticas, entre las que mencionó la necesidad de reorientar el comercio del país por medio de acuerdos con Estados Unidos, Europa y Asia, con o sin la participación del Mercosur.
Estos planteos pueden hacer sonar la alarma en el Palacio San Martín y en las cancillerías de Uruguay y Paraguay. Sin embargo, es necesario analizar más finamente el contexto para pensar cuál sería el costo de oportunidad de Brasil a la hora de atacar al Mercosur.
Son conocidas las voces en Brasil que exigen firmar tratados de libre comercio con las potencias mundiales por fuera del Mercosur. Se dice que el proyecto creado en 1991 limitó las capacidades comerciales brasileñas. Sin embargo, los datos muestran un panorama distinto. Desde la creación del Mercosur, el comercio intrazona de Brasil modificó su composición. En los 25 años de historia del bloque, Brasil logró potenciar sus exportaciones de tecnología media y alta hacia los socios del acuerdo.
En la actualidad, si bien solamente el 10% de las exportaciones totales brasileñas tienen como destino el Mercosur, un cuarto de todas las manufacturas exportadas terminan en él, mientras que el 3% del resto de las exportaciones va al Mercosur. Está claro que el bloque su-damericano tiene importancia clave para los productos brasileños industriales.
¿Será probable que Serra, ex gobernador y senador electo por San Pablo, esté dispuesto a poner en riesgo los beneficios que les generan a los industriales de su país al poner en juego las relaciones comerciales con los socios del Mercosur? A esta pregunta habría que sumar la situación de debilidad en la que asume Temer, aunque cuenta con el principal apoyo de los industriales.
Mientras tanto, el gobierno argentino habla de cambios en el Mercosur. Tal vez no sea un contexto propicio para derribar el bloque sino para adaptarlo a las nuevas realidades del comercio internacional.

*Investigador en Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés.
**Investigador en Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina.



Gino Pauselli y Gonzalo Casais