COLUMNISTAS DEFENSOR DE LOS LECTORES

Los deseos y los hechos

PERFIL COMPLETO

Aunque el manual de estilo de PERFIL, Cómo leer el diario, no lo indica expresamente (como sí lo hacen instrumentos similares de otros medios del exterior), es práctica usual emplear el tiempo presente y la forma afirmativa para titular. Esto es así porque un título en futuro aleja al lector de los hechos que se quieren destacar o los hace viejos si se emplea el tiempo pretérito. Esto conlleva un riesgo que muchas veces empuja al error. “Ponen en marcha un plan de construcción de medio millón de viviendas” es un buen título si, efectivamente, ese programa es desarrollado a partir de ahora, ya; titular así en base a un mero anuncio sin fecha de realización es un error que lleva a los lectores a sentirse defraudados si no se concreta.  

Esto es bastante común cuando se trata de anuncios políticos. El pasado domingo, el ombudsman del diario El País de Madrid, Tomàs Delclós, decía al respecto: “Esta recomendación (titular en tiempo presente) debe administrarse con prudencia cuando se trata de promesas de un gobernante, dada la cuota de incumplimiento de las mismas. Puede titularse en presente que ‘anuncia’ o ‘promete’, pero no se debe dar por hecho lo que únicamente ha dicho que quiere hacer”.

En el título principal de la tapa de este diario, en su edición del sábado 19, se aplica la regla del tiempo presente, pero ella no tiene sustento suficiente en la nota que le sirve de soporte. Decía: “Buscan acuerdo Macri-UNEN”, una fórmula que podría ser aceptable, pero queda pulverizada en la bajada complementaria del título: “PRO y UCR apoyan, Carrió acepta y el socialismo resiste”. Como quedó evidenciado en los días posteriores y en el lanzamiento formal de la coalición, el partido radical no se ha expedido, y tampoco lo hizo el que encabeza el jefe de Gobierno de la CABA, Mauricio Macri. En la nota de las páginas 2 y siguientes, sólo algunos dirigentes del radicalismo (Julio Cobos, Oscar Aguad) se manifiestan favorables a un acuerdo con el PRO, pero no hay una definición institucional que comprometa a la UCR, como se indica tanto en el título de la tapa como en la volanta de la nota interior. Se dirá que es razonable que no haya aún definiciones, porque en política son muchas las variables y falta mucho camino aún por recorrer, pero lo cierto es que el diario “compró” lo que parte del radicalismo y algunos de sus aliados (tal vez Carrió) quisieran ver concretado. El potencial en el copete de la portada (“Podrían ir juntos en las elecciones de 2015 como una forma de romper la polarización que hoy parecen concentrar Scioli y Massa”) no es suficiente para relativizar la afirmación del título y la bajada.

En tanto el radicalismo y el PRO no formalicen un acuerdo preelectoral y den a conocer cuáles son sus alcances y características, será conveniente tomar distancia de estas iniciativas sectoriales en uno y otro partido (tal vez más con lo que se plantea desde la interna de la UCR que con las acciones del PRO, cuyo verticalismo hace de Macri un decisor inapelable) y guardar mayor objetividad al titular y escribir.

D’Elía. En la misma edición, se formula una generalización inadecuada al afirmar (página 8) que “los vecinos de (Luis) D’Elía dicen que no se ocupa de los problemas del barrio”. En la nota opinan nueve personas. De ellas, la mayoría habla sobre los problemas derivados de la falta de políticas contra las adicciones y de la carencia de acción pública contra el tráfico de drogas, pero no señala como factor importante la ausencia de D’Elía.

Un par reconoce que el sanguíneo personaje –que protagonizara un escándalo mediático en Intratables días atrás– brindó ayuda al barrio pero que ya no se lo ve como antes, transitando sus calles u ocupándose de los vecinos y sus problemas. En el copete de la nota se dice que los habitantes de El Tambo –tal el nombre de esa vecindad– se quejan porque D’Elía “no los ayuda en sus reclamos para tener gas o dejar de inundarse”. Sólo un entrevistado pregunta dónde está, afirmando que nada hace para resolver esos problemas, pero otro retruca: “¿Qué más le vamos a pedir? Hace muchos años, gracias a él conseguimos el asfalto de la calle”.  En suma: para ser tan terminante en un título es necesario solventarlo en la nota, que es buena en contenido pero no en la forma en que fue titulada. Para peor, en la tapa el título es también inexacto: “Los vecinos de D’Elía dicen que combate a los narcos en TV pero no en el barrio”. La nota dice que ninguno de los entrevistados vio el programa.

Arquero. El editor de Deportes, Guido Glait, acepta que fue un error –como indica el lector Ferri en la página anterior– haber dicho que el arquero de Quilmes en su partido del sábado 19 fue Galíndez, pero aclara que en otras dos menciones se dice correctamente que atajó Walter Benítez. Evidentemente, el redactor de la agencia de origen, DyN, cometió un anacronismo y la sección cayó en el error.



Julio Petrarca