COLUMNISTAS EI, KHMER ROUGE Y SENDERO LUMINOSO

Los fundamentalismos

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La emergencia de Estado Islámico (EI) ostentando su crueldad y su rápida expansión en Medio Oriente ha provocado una nueva reacción contra el islam. EI se autodesigna el  representante verdadero de esta religión y ha declarado el Califato en los territorios bajo su control en referencia al primer sistema presidido por la Ley del Qu’ran. No es la primera vez que distintos grupos se asumen como los verdaderos representantes de doctrinas para tratar de adaptar la sociedad a su concepción,  y donde la violencia y el desprecio por la vida ocupan un lugar central como instrumento para su consolidación.
La actuación del Khmer Rouge en Camboya y de Sendero Luminoso en Ayacucho tienen puntos en común con la visión del EI de cómo debería transformarse la sociedad, aunque  partan de principios en apariencia antagónicos. El fanatismo religioso de EI es diferente al fanatismo ateo del Khmer Rouge y Sendero Luminoso, pero todos utilizan la violencia como práctica política.
El surgimiento de estos grupos se produjo en lugares donde la población  enfrentaba una situación social difícil atravesada por conflictos y sometidas a poderes que usufructuaban la pobreza, condiciones que permitieron a estos grupos presentarse como los elegidos y con una propuesta de cambio. El libro El portal, de François Bizot, describe cómo el Khmer Rouge utilizaba la violencia para forzar la adhesión de los campesinas en un país devastado por la guerra. También en Perú la población sufrió la represión indiscriminada de las fuerzas oficiales. Julio Cotler definió a Sendero como “un sistema religioso, con sus profetas y sacerdotes, que indican las pautas y las formas para reestructurar total y absolutamente la existencia de los hombres y las sociedades”.
Tanto el Khmer Rouge como Sendero Luminoso nacieron en un momento histórico diferente donde la contradicción principal era entre el régimen capitalista y el socialismo totalitario. El revisionismo y posterior decadencia de la Unión Soviética como líder de la revolución socialista trasladó el liderazgo a la República Popular China. La muerte de Mao Zedong en 1976, el encarcelamiento y condena a la “banda de los cuatro” y la identificación del Partido Comunista con la economía de mercado terminaron con los sueños  políticos de estos grupos. Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, se consideró el elegido para colocarse como continuador de la tríada Marx, Lenin y Mao.  
La carta que un grupo de intelectuales árabes dirigió al líder del EI, Abu Bakr al-Baghdadi, cuestiona el uso de los textos sagrados para justificar la violencia y la creación del Califato y reivindica el carácter no violento y misericordioso del Profeta. En el intento de establecer una barrera teológica para diferenciarse, recuerdan que el Califato sólo puede existir con el consenso unánime de los musulmanes y que en esta oportunidad sólo ha sido declarado por una fracción minoritaria. En el contexto de hostigamientos perennes en Medio Oriente, este pronunciamiento es un esfuerzo por trazar una línea entre sectores moderados del islam y aquellos que pretenden imponer sus ideas por la fuerza basándose en una supuesta interpretación “fundamentalista”.
En Medio Oriente, donde Siria vive una prolongada guerra civil, Irak se deshilacha en una cruenta lucha interna, las fuerzas kurdas tratan de fijar las fronteras de su nación, y se acentúa el conflicto entre sunnitas y chiitas, EI aparece como una opción a la anarquía. El fracaso de los gobiernos “moderados” ha permitido que el “fundamentalismo” se presente como el antisistema dispuesto a transformar radicalmente la realidad como lo hicieran el Khmer Rouge y Sendero. Así, ha tenido la capacidad de atraer a jóvenes desilusionados de los países más avanzados para unirse a esta aventura. EI será derrotado militarmente; difícilmente sobreviva a las fuerzas combinadas de la coalición montada por Estados Unidos. Sin embargo, como dijera el vicepresidente de Emiratos Arabes “la destrucción de un grupo terrorista no es suficiente para lograr una paz duradera. Necesitamos proyectos de largo plazo para eliminar la pobreza, mejorar la educación y la salud, construir infraestructura y crear oportunidades. El desarrollo sustentable es la mejor respuesta sustentable al terrorismo”. Una tarea mucho más prolongada que los bombardeos dispuestos desde Washington.

*Embajador.



Felipe Frydman