COLUMNISTAS PRESUPUESTOS

Los intereses de la deuda

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Venía acumulando en mis tarjetas de crédito una deuda muy por encima de mi capacidad de pago. Digamos: el equivalente a cinco sueldos. Por esa deuda creciente pagué durante 2015 un 4% mensual de intereses (digamos: 1/5 de mi sueldo).

Como soy prolijo con mis impuestos, este mes la AFIP me devolvió, digamos, cuatro sueldos, con lo que pude liquidar la deuda acumulada, cuyo componente principal era el malhadado anticipo del 35% a cuenta del impuesto a las ganancias que venía adherido a los pasajes aéreos y gastos en el exterior en los que incurrí por obligaciones laborales (ninguno de los cuales pagué de mi bolsillo, incapaz de tales desarreglos), el regalo de bodas de mi hija y un viaje en auto a Uruguay, para pasar el fin de año.

Estoy contento, y no me arrepiento de los viajes hechos, que me permitieron profundizar contactos profesionales, conocer ciudades en las que nunca había estado y ampliar los horizontes de mis investigaciones, y agradezco a las universidades y organismos internacionales que me pagaron pasajes y viáticos, pero me da pena haber tirado a la basura tanta plata en intereses (el equivalente a dos meses de ingresos) que yo no habría necesitado pagar si no hubiera sido por la ley cerrojo.... me equivoco: la resolución cepo, y que sólo benefició a los bancos.

El ciclo recomenzará en mayo, cuando empiezo con giras cada vez más odiosas (volverse viejo es volverse sedentario). Lo único que me quedará pagar es la cuota de un crédito que me aconsejó sacar mi yerno, para amortizar los saldos en dólares de las tarjetas de crédito, antes de que el tipo de cambio los multiplicara exponencialmente.

Veré si esta vez consigo mantener el presupuesto más o menos equilibrado. La devolución de anticipos de 2013 y 2014, muy devaluados, me permitirá enfrentar estos tiempos de vacas flacas y, tal vez, cumplir con el postergado sueño de festejar el carnaval colla en Oruro



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