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Los juegos del tiempo

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El tiempo es una obsesión a la que casi todas las conductas se adaptan. Como decía Weber, está la opción de la huida contemplativa del mundo, por ejemplo a un monasterio, el retiro por fuera de la cotidianidad nuestra, simulando un tiempo alejado del de todo el resto. En realidad eso resulta en otro tiempo, uno más largo y que niega el otro, y que es la obsesión por el tiempo sin tiempo.

La política tiene un tiempo infernal, imposible de manejar, y ese tiempo tiene una parte fija y otra móvil. Cada dos años genera su propia desestabilización llamando a elecciones; todos avanzan hacia esa frontera con absoluta incertidumbre y pánico. No es seguro que quienes están sigan, ni qué pasará con ellos si ganan los otros. No la pasan tranquilos ni quienes van primeros en las encuestas. Si ganan, a partir de ese momento se enciende el terror de los dos años próximos por recorrer. Todo esto está fijado en las conductas.

En la vida cotidiana pasan cosas, sobre las cuales nunca se sabe si cambian todo de repente o si lo dejan en realidad casi igual que antes de que sucedieran. Medidas económicas, declaraciones escandalosas, accidentes y hasta alianzas nuevas. Bajo estos episodios la política transita el movimiento y simula el cambio.

El horizonte 2015 es hoy una combinación de ambas obsesiones. Es una frontera fija y con fecha precisa, y al mismo tiempo es un camino a recorrer en el tiempo presente.

Pero los tiempos de los protagonistas hoy se miden de modo diferente. En esto mismo, para la presidenta Kirchner, al mismo tiempo que es un actor clave en la política diaria, su frontera de tiempo tiene menos incertidumbre. Para ella, 2015 es una despedida y el inicio de una etapa nueva.

Los indicadores de opinión pública no muestran un clima de alegría. Aumenta el pesimismo, la economía tiene su peor evaluación en los últimos diez años (sólo 15% positiva) y sigue creciendo la inflación como uno de los principales problemas. Pero ella, si bien cae, lo hace muy lentamente y sin acompañar el ritmo de todo lo demás. Su felicidad reside en que ha logrado vencer al tiempo, tanto el fijo como el móvil, y pensar en el presente.

Para los otros concursantes, el tiempo es todo. La alianza UNEN es un necesario atajo, es una coartada para evitar que el tiempo hasta 2015 sea demasiado corto. Con la imagen en el teatro de todos unidos buscan posicionar una alternativa nueva que modifique el estancamiento de sus imágenes. Cuando Carrió resurgió en la elección de 2013 no lo hizo sólo desde sí misma, sino por una reconversión en una alianza que otorgó ese atajo clave para hacer de un rechazo a su voto una opción nueva en muy poco tiempo. La alianza UNEN es más que la suma de las partes; todos ellos tienen, a nivel nacional, serias dificultades de imagen, pero bajo ese concepto de unificación se disfrazan, en algún sentido, de Sergio Massa y simulan ser novedad.

Para algunos actores el tiempo se ha congelado. Moyano y Barrionuevo tienen enorme imagen negativa estén en el lugar que estén, oficialismo y oposición son intercambiables para ellos. Ambos, si se presta atención, son puro presente y se adaptan a aquello de lo que las circunstancias los invite a participar.

Scioli y Massa miran sus presentes desde mayor solidez. Buenos niveles de imagen y excelentes pronósticos para 2015. Aquí no hay atajos necesarios sino sólo el acompañamiento milimétrico del día a día. Se trata de sostener lo que existe.

Sólo para un gobierno que vive el presente puede un programa como el de precios cuidados ser exitoso. Su valoración positiva (50% lo evalúa como una muy buena/buena medida) no reposa sólo en los oficialistas, y a pesar de no aprobar la gestión de la Presidenta, si la persona es la encargada de realizar las compras en el hogar, valora el programa más que el simple opositor que va poco al supermercado.

Ese programa no promete kirchnerismo a futuro, solamente lo deja congelado por unos meses, y eso puede ser que guste. El resto de los opositores no sabe si congelar sus críticas o abrir el juego del tiempo, pero eso puede mover demasiado las cosas para 2015 y hacer de los atajos o los caminos tranquilos infiernos incontrolables. Aunque no juegue en 2015, Cristina logra de nuevo dominar la escena, pero ahora desde la calma del futuro. Nadie más tiene esa ventaja.

 *Sociólogo. Director de Ipsos Mora y Araujo.



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