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Los primeros legados de Francisco

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Aquel 13 de marzo de 2013 el anuncio de Jorge Mario Bergoglio elegido papa sorprendió al mundo. Ya en ese balcón en esa primera salida, a esa cara de asombro y seria que vimos del papa Francisco se sumó ese gesto extraordinario de humildad que cautivó al pueblo pidiendo su oración.
Nosotros, sin duda, debimos renovar nuestra fe. Porque este Santo Padre a quien conocíamos ahora estaba gobernando la barca de Pedro. Como le pasaba en los tiempos de Jesús, la humanidad de Jesús hacía que muchos se sorprendieran.
No se puede pretender que no le pase como a Jesús, a quienes algunos no comprendían. Pero el papa Francisco nos pide que recemos por él, porque conoce sus límites. Y nosotros rezamos por él porque conocemos la asistencia del Espíritu. Sabemos que es el Pastor elegido, el Pastor con olor a oveja que desde el Vaticano nos muestra caminos y deja huellas sobre la manera de ejercer el ministerio en la Iglesia.
Bergoglio fue siempre austero, de pocos viajes, los necesarios. Ahora desde el Vaticano, los viajes que realiza son estrictamente pastorales, buscando como Jesús pasar por los pueblos haciendo el bien. Y nos sorprende que aún no haya visitado nuestra patria. Queremos que venga. Pero sabemos que no improvisa, y que cuando pueda y su agenda lo permita, vendrá. Es argentino, pero me permito pensar que ya no lo es tanto. Es de todos.
Creo que el papa Francisco nos va dejando como legado la predicación más con la vida que con la palabra, a la que asimismo deja rica, entendible, y accesible para todos. Quizá por eso, es tan parecido a la figura de nuestro próximo santo Cura Brochero. Un hombre cercano, de periferias, que trabajó sin descanso para que todos se encuentren con Jesús. Así es el papa Francisco. Trabaja por la unidad, por la paz, por hacer la Iglesia más evangélica y comprometida con el que más lo necesita, como muestran las innumerables iniciativas sociales que ha impulsado desde la Plaza de San Pedro.
Miremos y confrontemos, como hace Francisco, si nuestra vida se condice con aquello que la transforma, que es la fe en Jesucristo

*Obispo de Cruz del Eje. Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social.



Monseñor Santiago Olivera*