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Los votos y la complejidad

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El escenario electoral presenta hoy varios sitios desde donde observarlo y todos ellos tienen un valor de validez atractivo e interesante. Uno de ellos es la observación directa de los valores totales, y a través de estos mismos intentar detectar quiénes ganan y qué otros se quedan en la retaguardia. Esta es la gran guerra de los números.

Este año ha presentado la sorpresa del crecimiento de Macri contra su impedimento histórico de salir más allá de la Ciudad de Buenos Aires, y también ha confirmado a Sergio Massa como un candidato que perdura en el tiempo liderando la intención de voto y demostrando además que eso de ser diputado no coloca en el olvido a los políticos.

UNEN en un acumulado forzoso de sus candidatos llegaría hoy a un 18%, pero luego se desarma cuando se presentan escenarios de candidatos por separado luego de las PASO. Scioli continúa formando parte de aquellos con chances de liderar la elección y de pasar a una segunda vuelta. Sin embargo, su caso merece una mención especial ya que su candidatura no tendrá la naturaleza solitaria de la de Massa o Macri. Scioli irá a una interna donde Randazzo estaría cerca de un 7%, dejando a Scioli para las PASO con un 16%, valor que luego recupera en la elección final.

Esta interna del Frente para la Victoria puede también ofrecer varios condimentos a la observación diferenciada. En el acumulado de sus candidatos estaría peleando el primer puesto con el Frente Renovador. Ese domingo, si esto sucede, el kirchnerismo podría declarar felicidad por haber ganado la elección. También ese domingo, aquellos del FpV que no quieren a Scioli podrían estar felices de mostrar que él estaría tercero en la general. Scioli podría transmitir alegría por ganar la interna y ser el depositario natural de los votos de esa fuerza de ahora en más.

El otro modo de seguir los datos de encuestas electorales tiene que ver con qué es lo que hay detrás de estos valores. La territorialidad del voto es una de las claves. Sergio Massa continúa primero por ser una interesante combinación entre voto del conurbano bonaerense y de muchas localidades con menos de 400 mil habitantes. Para él, la zona que comprenden las grandes ciudades (Córdoba, Mendoza y Rosario), al igual que para el resto de los candidatos, es un escenario más competitivo. Su imagen allí no es mala, pero para los electores hay más variedad de candidatos visibles y por lo tanto, en términos relativos, su intención de voto es algo más baja.

Para los candidatos de UNEN, a diferencia de Massa, esas plazas competitivas son casi sus únicas fortalezas. Binner sube en la provincia de Santa Fe y Cobos en Mendoza, pero ninguno de ellos tiende a ser competitivo en el resto. Lo que allí obtienen no es acompañado por casi nada.
Macri tiene naturalmente buen desempeño en la Capital y también en esas grandes ciudades algo más complejas para Massa. Carrió tiene razón en insistir con una alianza con el jefe de Gobierno porteño, pues comparten más votos de los que a simple vista se puede considerar.

La principal fuente de votos de Scioli debería ser el Conurbano, pero allí lo tiene a Massa de invasor y además ganador. Tiene un mejor desempeño en la Ciudad de Buenos Aires y un desempeño relativamente parejo en el resto del país. Entonces, ¿quién vota a Scioli? Su caso es tal vez el que menos se puede explicar por el territorio y más por la identificación política-partidaria. A Scioli lo votan los que se identifican con el gobierno nacional, y ésa es tanto su cárcel como su beneficio. Le otorga un piso importante, pero una limitación de peso. El universo anti-K casi no lo considera.

Lo último son los atributos de cada uno. Sergio Massa es el mejor evaluado en cercanía con la gente, en ser algo nuevo para la política, también en capacidad de gestión, en ser quien mejor estaría preparado para resolver la inseguridad y en saber tomar decisiones en momentos difíciles. Scioli sólo se destaca en trayectoria, al igual que Massa en ser cercano a la gente y en ser conciliador. Macri sólo sobresale en la idea de que tendría buena relación con los grupos económicos, en ser fiel a sus ideales (¿son los mismos del electorado?) y en tener autoridad.

Una cuenta sencilla muestra que Massa logra un perfil bastante más completo que el resto, es decir un mix de atributos que otorga variedad. En caso de una elección peleada eso puede volcar hacia el final algunos indecisos y hacer la diferencia.

Sociólogo – Director de Ipsos Mora y Araujo.



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