COLUMNISTAS EL RETORNO DE LA OPOSICION

Macri abrió las puertas

Tres errores del Gobierno habilitaron la jugada de Massa apuntando a la carrera presidencialista.

¡NO PASARAN’ Sergio Massa
¡NO PASARAN’ Sergio Massa Foto:temes

En las filas parlamentarias de Cambiemos hay quienes apuntan a la ingenuidad de Marcos Peña –aunque no suele ser una característica suya– y otros se quejan por lo bajo de la austeridad de la propuesta del proyecto de ley de Ganancias. “Es lo que se podía otorgar sin alterar demasiado el castigado costo fiscal, pero sabemos que tuvo sabor a poco”, aseguró un diputado que conoce el juego de la bancada oficialista. Inmediatamente, desvían la atención a la “irresponsabilidad” de Sergio Massa (impulsor del proyecto que fue votado por amplia mayoría) y a parte del PJ, que acompañó con aplausos la movida. “Del FpV no podíamos esperar otra cosa, durante su gestión evitaron cualquier tipo de modificaciones a Ganancias, ahora nos quieren complicar. Pero ellos no tienen nada que perder, no hubo efecto sorpresa y nadie les va a ir a pedir explicaciones. El caso de Massa es muy distinto”, continuó la misma fuente.

Deconstrucción. El enojo con el líder del Frente Renovador se hizo explícito, desde la boca del propio Presidente. “Impostor” y, entre líneas, desagradecido, al no comprender el cambio que el propio Macri le proponía como cabeza de una oposición responsable y que había iniciado con su inclusión en el viaje al Foro de Davos a comienzos de 2016. Una de las espadas del Frente Renovador asegura: “Somos una oposición constructiva, pero eso no quita que tengamos que marcarle los errores al oficialismo o votar leyes de espaldas a la gente. El que prometió en campaña eliminar el impuesto al trabajo fue él, por eso le duele quedar mal parado y que otros se acerquen más a ese compromiso. El tiempo dirá si habrá un costo político para Sergio, el que está intentando instalar la versión de una alianza con el peronismo cristinista es el propio Gobierno”. Lo cierto es que Massa ha jugado al filo y tuvo que evitar fotos y dar explicaciones.

Ante la andanada de críticas por parte del oficialismo, desde la CGT advirtieron que “confían en un proyecto de ley con respaldo legislativo de fuerte valor institucional, y aseguraron que un posible veto presidencial dejaría muy mal parado al Presidente de cara a las elecciones del año próximo. Ya no se trata de Sergio Massa, lo que está en juego es el salario de miles de trabajadores. Si veta el proyecto, pierde las elecciones”. Desde la CTA, aseguran que “una medida impopular podría tener consecuencias en la calle”.

En el Gobierno esperan el regreso de Rogelio Frigerio para sumarlo a la negociación con los gobernadores de cara a lo que pueda suceder en el Senado. Pero aquí hay al menos dos problemas: por un lado, un gran número de senadores, sobre todo en provincias del norte, que no responden a sus jefes provinciales y, por el otro, si el jefe del Interior llegara a un acuerdo parcial y Macri acudiera al veto, podría dejarlo muy mal parado. Mientras tanto, la estrategia oficial es aprovechar el acuerdo opositor con Massa y el kirchnerismo a la cabeza para ligar al PJ a la vieja política y seguir sosteniendo que el equipo amarillo es la única fuente de un verdadero cambio.

Los errores de gestión del actual gobierno son, a veces, increíbles por lo obvios. Tres han sido relevantes a lo largo de su primer año de gestión por lo obvio de sus consecuencias. El primero fue la designación por medio de un decreto de los dos nuevos miembros de la Corte Suprema, doctores Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. El segundo, el aumento de las tarifas de gas sin la previa realización de las correspondientes audiencias públicas que ordena la Constitución Nacional. El tercero acaba de ocurrir en la primera semana de este mes. Fue el envío del proyecto de ley de aumento al mínimo no imponible sobre los sueldos. “A quién se le pudo haber ocurrido mandar un proyecto de esta envergadura al Congreso cuando el Gobierno sabe que de ninguna manera teníamos los votos tanto para imponerlo como para frenar cualquiera de los proyectos de la oposición”, vociferaba un diputado clave de Cambiemos en la agitada madrugada del miércoles que pasó. Lo que el oficialismo debió haber hecho fue incluir la modificación de este tributo dentro del paquete de leyes que acompanñó el proyecto de ley de presupuesto. “En ese caso, hubiéramos podido negociar todo junto con los gobernadores, lo que nos hubiera permitido darle al tema un enfoque más técnico y no político, como terminó sucediendo”, explicó con fastidio otro diputado de Cambiemos.

Al proceder en la forma en que lo hizo, el Gobierno le dejó abierta una puerta gigante por la que se coló una oposición variopinta y desmembrada con diferentes intenciones, todas de índole principalmente política. Para Sergio Massa, abocado a su proyecto de candidatura presidencial en 2019, fue una oportunidad para llevar agua para su molino. Para el Frente para la Victoria, en cambio, fue un momento de revancha propicio para dañar al Gobierno, obsesión que persigue a Cristina Fernández de Kirchner y a sus acólitos desde el momento mismo en que dejaron el poder.

Culpar a China. El Gobierno enfrentó la dramática y caótica sesión que se desarrolló en la madrugada del miércoles sin ninguna capacidad de reacción por parte de sus funcionarios. Que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que es el funcionario con mejor diálogo con los gobernadores, estuviera en China demuestra el amateurismo con el que se encaró tan delicado tema.

La foto de esa tarde durante la conferencia de prensa que brindaron los opositores luego de llegar al acuerdo que enfureció al Presidente perdurará en la memoria de muchos por lo increíble de su composición. Ver a legisladores del Frente Renovador compartiendo la escena con el ex ministro de Economía Axel Kicillof y con el jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Héctor Recalde, dejó pasmados a muchos. No fue casual que allí no hubiese estado Massa. Habrá que ver si al final de esta movida todo esto le suma o le resta.


Producción periodística: Santiago Serra.



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