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Macri en el Congreso: sin sorpresas

La tradicional apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional suele generar una inusual expectativa que, en términos generales, no coincide con los resultados.

Un saludo para la tribuna
Un saludo para la tribuna Foto:Cedoc

La tradicional apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional suele generar una inusual expectativa que, en términos generales, no coincide con los resultados. Por alguna extraña razón se suelen esperar grandes anuncios, sorprendentes nuevas políticas, y trascendentes envíos de proyectos de ley. Esto rara vez ocurre. Por el contrario, los discursos presidenciales de estas fechas formales y solemnes, son normalmente sobre-preparados por el equipo de asesores. Esta característica es llevada al extremo por el presidente Mauricio Macri, donde busca no dejar nada librado al azar, para colocar las palabras precisas evitando ambigüedades.

Quizás lo más “sabroso”, estuvo en lo que quedó por fuera del libreto, en el tono de la alocución presidencia; en las pujas y juegos de miradas con los legisladores opositores que le gritaban cosas; en el momento que les pidió a los fotógrafos que se retiraran comentando que no tiene caries o cuando en medio del tema educativo planteó: “No creo que Baradel necesite que nadie lo cuide". Con respecto a esta frase, se la debe desdramatizar en términos literales, pero el contenido subyacente es que el conflicto por las paritarias docentes está en el centro de la preocupación del gobierno que considera que están en medio de una pulseada con unos gremialistas “que no entienden el carácter del cambio que promueve el gobierno”. Esta pugna no solamente señalaría el piso para las demás discusiones salariales, sino podría ser una señal a la sociedad. No en vano, le trasladaron la responsabilidad principal para la resolución del conflicto -que pone en peligro el inicio de clase- a María Eugenia Vidal, quien fue tomada varias veces por las cámaras en primerísimo perfil.

En este sentido y al igual que pasaba durante el kirchnerismo, el juego de cámaras de la transmisión –en cadena nacional- resultó muy sugestivo y revelador, en particular el encuadre de los invitados en los palcos, y de unos pocos opositores; el enfoque de los ministros y en particular los primerísimos planos a Eduardo Duhalde estratégicamente sentado en una esquina con el equipo de gobierno en un claro mensaje al peronismo bonaerense: en las elecciones Cambiemos va a jugar con artillería pesada. 

Por su parte se vieron muy frustrados quienes esperaban una profunda autocrítica. Hubiese sido una total rareza que el discurso hubiera tomado por ese rumbo. Por el contrario, Macri y su equipo más próximo están completamente convencidos de que las cosas están marchando por la senda correcta, que se ha logrado en este año y pocos meses más de lo obtenido en décadas anteriores, por lo que buena parte de los conflictos actuales se deben a la herencia del populismo, y los palos en la rueda que pone el kirchnerismo, quienes buscarían opacar el entusiasmo de la nueva época. En este sentido, hacia el final del discurso despuntó un Macri bastante distinto del acostumbrado, saliendo del tono monocorde e ingenieril, para colocar su oratoria en modo “discurso de barricada” sin dudas anunciando el inicio de la temporada electoral.


*Sociólogo, analista político (@cfdeangelis)