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Macri, Massa y Cristina frente al espejo de la elección porteña

El líder de PRO se subió al podio como ganador y busca evitar daños por la interna. La Presidenta quedó de cara a la derrota. Y al tigrense ni se le cruzó por la cabeza acompañar a Nielsen. 

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Mauricio Macri superó el desafío de imponer a su delfín Horacio Rodríguez Larreta en las primarias porteñas, por encima de Gabriela Michetti, quien tiempo atrás aparecía como imbatible. Arriesgó mucho y sacó provecho. Cuando los encuestadores comenzaban a alertarlo frente a un estancamiento de su candidatura, Macri logró subirse nuevamente al podio ganador y elevarse por encima del resto de los candidatos opositores y presidenciales que pujan por convertirse en el principal contrincante de Daniel Scioli.

Rápidamente, actuó anoche para contener a Michetti, frenar cortocircuitos y caras largas al anunciar los resultados. Su objetivo era evitar daños a su proyecto presidencial, para lo cual necesitaba que ganara su candidato interno pero también que se pudiera transitar sin fracturas. Lo logró. De ahí su esfuerzo por repetir la palabra “juntos” cuando cerró su discurso en Costa Salguero.

Con su voluntarismo de ONG, la senadora subestimó la magnitud del entramado que se edificó detrás de Horacio Rodríguez Larreta desde el corazón del gobierno porteño y desde los aliados empresarios que encabezan el constructor Nicolás Caputo.

En paralelo, a Sergio Massa se le agotan los pases de magia que lo convirtieron en la estrella de las elecciones legislativas de 2013. En 2014, dialogó mucho con Martín Lousteau, siempre en reserva, pero no pudo incluirlo a su frente. El economista terminó por cerrar con la UCR, bajo el padrinazgo de Enrique Coti Nosiglia, y con el socialismo.

Ayer, Massa vio cómo Lousteau celebraba el segundo lugar desde sus oficinas. Ni se le pasó por la cabeza acompañar a Guillermo Nielsen, el economista que lo representó en el territorio porteño.

Cristina Kirchner también quedó de cara a la derrota. Volcó todo el apoyo del gobierno a la candidatura de Mariano Recalde y no alcanzó para conquistar el segundo lugar. Fue un baldazo de agua fría para quienes creen que puede imponer un candidato propio en la carrera presidencial e ignorar a Daniel Scioli. Ganaron argumentos los prágmáticos del kirchnerismo que prefieren una alianza con el gobernador antes que las promesas de los puros que nunca consiguen despegar.



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