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Macri vs. el teorema de Baglini

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Prepárense, estamos a las puertas de empezar a comprobar una vez más la verdadera exactitud del teorema de Baglini. El teorema, descripto en distintos libros de política latinoamericana, reza así: “En la Argentina se denomina así a un concepto que sostiene que el grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder”.

El teorema fue enunciado por primera vez en 1986. Su creador fue el entonces diputado radical Raúl Baglini. El conocido enunciado se completaría diciendo que cuanto más lejanas las posibilidades de un candidato de llegar al poder, más irresponsables serán sus propuestas. Y viceversa.
El santo patrono del teorema fue  Menem, quien tras asumir la presidencia en 1989 le hizo un reconocimiento explícito: “Si hubiera dicho lo que pensaba hacer, no me habrían votado”.

Este año, en medio de una de las campañas más aburridas de la historia y tras doce años de relato kirchnerista, los presidenciales prometieron todo lo que hiciera falta, no necesariamente para ejecutar una vez llegados al poder, sino para llegar a él. Y ya en pleno ballottage, tanto Macri como Scioli parecieron extremar esa determinación, atentos más que nunca a lo que pedían las encuestas de opinión de cada día.  

Ahora llegó el turno de gobernar y de poner a prueba el célebre teorema. Para verificar de aquí en más qué tanto se encuadrará el nuevo presidente en los postulados de Baglini, va un recordatorio con una síntesis de las medidas concretas que Macri prometió antes de llegar a la Casa Rosada:

* Ganancias: subir de inmediato el piso y modificar las escalas.
* Subsidios: continuar la política sobre las tarifas públicas, aunque diferenciando por nivel socioeconómico.
* Cepo: levantamiento al día siguiente de asumir.
* Dólar: cambio único.
* Inflación: bajarla a un dígito anual a mediano plazo y rápido acuerdo de precios y salarios.
* Indec: transparentar los índices reales y designar a “una persona respetada”. (Fue nombrado el economista Jorge Todesca).
* Exportaciones: levantamiento de las trabas, en particular para el sector agropecuario.
* Retenciones: eliminación gradual para la soja e inmediatamente del resto. Quita de retenciones para las economías regionales.
* Asignación Universal por Hijo: extenderla a más beneficiados.
* Fútbol para Todos: continuarlo, sin publicidad política y con sponsors privados para acotar pérdidas.
* Ley de Medios: prometió someterla a debate, pero evitó precisar si va a exigir o no su aplicación total.
* Pubicidad oficial: se comprometió a no usarla más para castigar a los medios, como lo sufrió Perfil desde 2003.
* Plan Belgrano: US$ 16 mil millones en obras para el norte del país.
* Jubilación: 82% móvil.
* Venezuela: aplicación de la “cláusula democrática” para expulsarla del Mercosur.
* AMIA: anular el acuerdo con Irán.

Algunos políticos creerán que sin mentiras creativas, el electorado se moriría de desesperación y abatimiento. Y los más relativistas dirán que para qué decir la verdad si al fin de cuentas todas las verdades son verdades a medias.

Si faltara a sus promesas de campaña, Macri podría agregar otras excusas. Que nunca se imaginó que la herencia K fuera tan desastrosa. Que el contexto internacional le jugó en contra. O que la oposición peronista no lo deja gobernar como quisiera.

Ojo: también existe la posibilidad de que cumpla con sus palabras y no defraude a sus votantes. Entonces, se convertiría en la maravillosa excepción que confirme la regla.

PD: Raúl Baglini fue diputado y senador entre 1983 y 2003. A partir de 2008 colaboró con el vicepresidente Cobos en el radicalismo mendocino. En 2010 abandonó casi por completo la política tras pasar un largo tiempo internado por un colapso nervioso.

Algunos dicen que nunca fue capaz de soportar el éxito de su teoría.

 

*Director periodístico de Editorial Perfil.



ggonzalez