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Mil mesetas electorales

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El escrutinio de la página electoral oficial se detuvo extrañamente en el 98,428%. Pero los resultados en la Ciudad de Buenos Aires permitieron respirar aliviado a un Mauricio Macri que finalizó el día convencido de que ahora sí su proyecto presidencial era posible.

A partir de este momento los tiempos electorales irán cobrando una vertiginosa velocidad, dejando al PRO y su Círculo Rojo frente a una disyuntiva de hierro: apostar a estructuras territoriales que no son propias o apostar todas las fichas a la campaña por la candidatura presidencial.
En este dilema confluyen política, medios de comunicación y economía de esfuerzos. La tarea de instalar candidaturas competitivas en las provincias resultó infructuosa para el macrismo en estos años. Sin embargo, su triunfo en la Ciudad puede facilitar nuevas alianzas y fortalecer a algunos dirigentes buscando captar votos lejanos al microclima porteño. Pero su herramienta electoral más sofisticada serán los medios de comunicación. Sin dudas intentará poner al servicio del marketing electoral la ubicua red de medios, en especial la televisión y las redes sociales.
Ya no queda mucho tiempo para pensar, el proceso electoral se acelera, y luego de cinco elecciones se obtuvieron resultados diversos. En Salta venció con claridad Juan Manuel Urtubey por el FpV. En Mendoza ganó Alfredo Bermejo, candidato compartido entre la UCR, Massa y Macri. En Santa Fe el triunfo fue para Miguel del Sel, candidato 100% PRO, pero por poca ventaja sobre el Frente Progresista. En Neuquén el MPN seguirá dominando el Ejecutivo provincial. Finalmente, en la Ciudad de Buenos Aires la “marca” PRO quedó a dos puntos de conquistar la alcaldía porteña.
El 24 de mayo la contienda electoral se traslada al Chaco, donde Macri vuelve a recostarse en la UCR, que a falta de mejores opciones ofrece candidatos con posibilidades. Allí la intendenta de Resistencia, Aída Ayala, por el Frente Vamos Chaco, enfrenta a la lista del “coquismo”, Frente Chaco Merece Más, encabezada por Domingo Peppo, intendente de Villa Angela, y Daniel Capitanich a vice.

El 5 de julio coinciden tres elecciones clave: las generales de CABA, las PASO de La Rioja y especialmente la de Córdoba, donde De la Sota lleva a Juan Schiaretti, mientras que la “triple alianza” PRO-UCR-juecismo lleva a Oscar Aguad, dirigente radical. Se promete una elección cerrada.

El adelantamiento de las elecciones provinciales sobre las nacionales es una estrategia que busca desplegarse de la fuerza centrípeta de las candidaturas presidenciales, excepto para Macri que orientó su estrategia a la creación de una masa crítica favorable a su candidatura. Es probable que hacia fines de 2015 descubramos que el mapa político argentino se habrá teñido a un desacostumbrado tono multicolor al mejor estilo brasileño, donde el PT sólo gobierna en cinco estados de veintisiete incluyendo el Distrito Federal.

Para el momento de las PASO nacionales ya habrá votado la tercera parte de los argentinos en sufragios provinciales. No obstante, el kirchnersciolismo espera paciente el 9 de agosto, cuando además de las presidenciales se votan los destinos de 13 provincias, que incluyen a Buenos Aires con más del 37% del padrón electoral. ¿Podrá Macri empujar su locomotora por encima de setenta años de peronismo sin un tren veloz que lo acompañe?

Quedan a esta altura muchas variables a analizar, como por ejemplo el futuro de los votos de Massa y el destino de su alianza con De la Sota. También quedan por ver los términos de un acuerdo entre Cristina Kirchner y Daniel Scioli, y el cierre de las listas, el rol de Randazzo y otros precandidatos del Frente para la Victoria, qué votos disputaría Margarita Stolbizer, el rol de Elisa Carrió y finalmente el impacto de las candidaturas al Parlasur, una categoría sin precedentes.

*Sociólogo, profesor de la  Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.



Carlos F. De Angelis