COLUMNISTAS INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

Negación, posverdad y violencia

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Al enseñar a mis alumnos los mecanismos de defensa, suelo comenzar por el básico: la negación, el decir “no”.  Lo vemos en el caso de un niño que está solo en la habitación y sus  padres le preguntan, luego de ver agua en el piso y el vaso roto: “¿Vos tiraste el agua?”. El niño dice: “No”.

Es un mecanismo sencillo, básico, que muestra cómo con un poco de esfuerzo se puede vencer a la resistencia. Pero sucede con frecuencia que el negador, al enfrentarse con la realidad negada, se transforma en violento. Porque esa antigua negación le produce un displacer  al que su estructura psíquica no quiere enfrentarse.

En Cataluña se vive desde  hace cinco años  un  proceso signado por el reclamo de un referéndum que es constantemente negado por el Estado central. El Gobierno Autónomo Catalán puso fecha para ese referéndum: el 1º de octubre. El resultado ha sido que el Gobierno Central choca con una realidad que no puede modificar. Su respuesta, entonces, es la violencia institucional: amenazas judiciales, controles económicos, anuncios de más controles, judicialización del conflicto político. Esto significa que, como no pueden resolver el conflicto, lo niegan. Como el niño del ejemplo, sólo atinan a decir no.

A esto se suma que salió a la luz un documental que muestra el manejo de fondos del Estado para el armado de campañas sucias, de lo cual se pretende inculpar a los independentistas: “las cloacas de interior”, donde se muestra cómo sistemáticamente el Estado es usado para difamar y armar causas judiciales.

Si bien se mira, se trata de un caso de “posverdad”, porque sobre la negación de la realidad se arma una verdad paralela que, en realidad, no es verdad sino una narración artificial con la que el Estado central se enfrenta a lo inevitable. En este contexto, se acerca el 1º de octubre.

En Argentina cuesta entender de qué hablamos cuando hablamos de un referéndum de autodeterminación para una Nación histórica que no tiene Estado desde hace un poco más de 300 años, y se lo entiende como si Jujuy o Corrientes hicieran ese planteo. Nada más errado que ese análisis.

En verdad, el tema de la independencia de Cataluña se asemeja más a la reivindicación de los pueblos originarios de América, ya que el catalán es un pueblo preconstitucional y dueño de las tierras donde vive ancestralmente.

Cataluña es una Nación de más de mil años de existencia que perdió su autogobierno hace 300 años.

Otra confusión surge cuando se compara el reclamo con el de los isleños actuales de las islas Malvinas. No es lo mismo, porque los catalanes milenariamente estuvieron en esas tierras, con leyes propias, idioma e instituciones de gobierno propias.

Las Malvinas fueron invadidas y usurpadas en 1833, habiendo pobladores argentinos y habiendo reconocido en el tratado de 1825 Inglaterra a la Argentina como Nación y sus territorios heredados.
Por ello, volviendo a la comparación entre la negación y el referéndum, es necesario captar la justa dimensión del conflicto para poder resolverlo. En la psiquis humana lo que no se resuelve vuelve de otra forma generando perturbación psíquica personal o malestar social, y el retorno del conflicto negado, como vimos, no es buen camino porque significa aferrarse a una negación contra toda lógica y contra toda razón.

*Presidente Asociación Catalana Socorros Mutuos Montepío de Montserrat.

Josep Puig Boo*