COLUMNISTAS LA RUNFLA ESCARLATA

Neoliberalismo trotskista

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La utilización de conflictos laborales legítimos con fines de desestabilización al gobierno nacional es un hecho evidente, cuyo paradigma más reciente es el comportamiento de la izquierda neoliberal trotskista en el conflicto de la fábrica de autopartes Lear.

La maniobra se completa por parte de los medios opositores asignando gran visibilidad a los conflictos más espectaculares como forma de construir la sensación de aumento descontrolado del conflicto social, un componente indispensable para toda pretensión de desestabilización.
Pero, si por un momento nos corremos del lugar de opinión publicada y asumimos nuestro rol de ciudadanos libres –corrimiento nada fácil para doña Rosa, desde luego– podemos preguntarnos si efectivamente existe una escalada de conflictos laborales como el encendido discurso del neoliberalismo trosco propala aquí, allá y acullá (¡somos instruidos, eh!).

En esta perspectiva, un reciente informe sobre el despliegue de la conflictividad laboral generado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social es muy elocuente.

Comparado con mayo de este año y en la comparación interanual respecto a junio de 2013, en junio de 2014 se observó el 18% y el 7% menos de conflictos laborales respectivamente y con menor involucramiento de trabajadores en huelga en el ámbito privado (-29%) y mayor participación en el ámbito estatal (128%) por motivos muy puntuales que se señalarán a continuación.

Respecto a la conflictividad en el ámbito privado, leemos en el informe del Ministerio de Trabajo: “La conflictividad en el ámbito privado registró en junio valores inferiores a los que se constataron para el mes de mayo. Además, la cantidad de huelguistas y de jornadas de paro fueron sensiblemente inferiores a las registradas en el mes de junio del año anterior.

La caída en la cantidad de huelguistas y de jornadas refleja en gran medida los avances de las negociaciones salariales en el ámbito de las paritarias. En junio se acordaron pautas salariales en los dos sectores que registraron las huelgas de mayor envergadura, que fueron protagonizados por la  Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación y por la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros, Obreros y Empleados del Transporte Automotor de Cargas, Logística y Servicios en la rama de transporte de caudales.

También se destacaron este mes, por su intensidad y notoriedad públicas, algunos conflictos en empresas con problemas por la situación crítica que afecta a la industria automotriz. Fue el caso de los trabajadores de la empresa autopartista Lear, de Escobar, quienes protestaron inicialmente por las suspensiones de un tercio del personal, y realizaron luego un paro cuando la empresa despide a parte de los trabajadores y a la comisión interna. En el conflicto se manifestó también una disputa de la comisión interna con la dirección del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata)”.

En el ámbito estatal, la situación también refleja caída en los conflictos pero mayor participación de trabajadores en huelga: “En el ámbito estatal, se verificó en junio una fuerte caída en la cantidad de conflictos con paro. Esta disminución prolonga la tendencia decreciente que comenzó en mayo, después de los elevados niveles de conflictividad alcanzados durante los primeros meses del año. La intensidad de la caída se aprecia en el hecho de que para mayo y junio se registraron menos conflictos que para los mismos meses del año anterior.

La caída en la cantidad de disputas laborales del ámbito estatal se verificó tanto entre los conflictos acotados a los lugares de trabajo, que suelen comprometer a un número reducido de trabajadores, como entre aquellos que involucran a todos los empleados de una provincia o un municipio, y que expresan por lo general la intensidad que adquieren de los reclamos salariales en el sector estatal.

El conflicto protagonizado por los docentes de universidades estatales de todo el país en reclamo de una recomposición salarial para el año en curso explica casi  exclusivamente el incremento de la cantidad de huelguistas y de jornadas de paro de junio. Los docentes agrupados en la Federación Nacional de Docentes, Investigadores y Creadores Universitarios (Conadu Histórica) habían iniciado un plan de lucha con paros en el mes de marzo, pero en junio intensificaron las acciones, concretando paros durante trece jornadas laborales. Con esto aportaron más de la tercera parte de las jornadas individuales no trabajadas en el sector estatal. En junio se sumaron al conflicto los docentes agremiados en Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) y Asociación Gremial de Docentes de la UTN (Fagdut), aunque realizando una jornada de paro la primera y tres jornadas de paro la segunda. La incorporación de estas organizaciones al conflicto determinó así el incremento registrado en la cantidad de huelguistas entre los estatales”.

Como se observa, nada de lo que sucede en la realidad del ámbito laboral ofrece soporte material al discurso apocalíptico propalado por los medios opositores sobre la existencia de una “escalada en el conflicto social”.

Por el contrario, tras las negociaciones paritarias que cerraron en promedio en el 29,7%, por debajo de la inflación esperada de acuerdo a la desaceleración que se observa en el IPCNu –desaceleración notable que permite proyectar niveles anualizados por debajo del 30%– el nivel de conflictos laborales cayó en junio de 2014 tanto respecto al mes anterior como en su comparación interanual.

Los datos y no las opiniones (todas muy respetables, desde ya) permiten entonces sostener una desmentida más al sistema de medios opositores en general y a la oposición política apocalíptica en particular, y muy especialmente al neoliberalismo trotskista, siempre dispuesto a la utilización abyecta de las necesidades reales de los trabajadores para ganar visibilidad mediática y luego pasar la gorra electoral mendigando votos mientras advierten que, como todos somos testigos privilegiados, nos encaminamos aceleradamente al socialismo a partir del año 2015.

En fin, un delirio más de la runfla escarlata. ¿No lo ven ustedes así, estimados lectores de PERFIL, o acaso también curten la “Revolución permanente”?

*Director de Consultora Equis.



Artemio López