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No tan especiales inversiones chinas

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La economía argentina sufre pobres niveles de inversión interna, por lo que la Inversión Extranjera Directa (IED) tiene un valor especial. Pero la IED en Argentina no sólo ha sido escasa respecto de sus capacidades productivas y en comparación con los vecinos de la región, sino que se ha reducido con el paso de los años.
Un informe de la Cepal para América Latina informa que entre el 2010 y el 2014 la IED aumentó un 20%, al pasar de 132 mil millones de dólares a 159 mil millones en el 2014. Sin embargo, en Argentina éstas cayeron un 42%. Así, mientras que en 2014 Uruguay recibió inversiones equivalentes a 787 dólares por habitante, en nuestro país esta cifra se redujo a 159 dólares.
Particularmente, en 2014, la IED cayó en toda la región, revirtiéndose la tendencia expansiva del decenio. Pero mientras que en promedio cayó un 19% en la región, en la Argentina cayó 41% y se ubicó en US$ 6.612 millones, el nivel más bajo desde 2009, según un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Más aún, la caída de Argentina representa más de la mitad de la caída total de la región en 2014. En 2015, descontando la desinversión de la empresa española Repsol en la petrolera YPF, la inversión extranjera en Argentina habría experimentado una caída interanual de 11,5%.
Frente a la escasa IED, la gestión de Cristina Fernández remarcó en reiteradas declaraciones el tamaño y la importancia de los lazos con China. Aunque, al menos en lo que respecta a la inversión, la relación con China no ha dado los frutos esperados.
En principio, las inversiones chinas son un fenómeno reciente. Entre 1985 y 2007, China aportaba sólo el 1% de la inversión extranjera global, saltando al 4% en 2008. No obstante, el total acumulado de IED china es aún poco significativo y es equivalente al de países con economías más pequeñas como Australia, Suiza y Suecia. Respecto a América Latina, en 2014, Holanda aportó el 20% de la IED, seguido por EE.UU. con el 17%, España con el 10% y mucho más abajo Asia con el 6%, dentro de los cuales China aporta el 1% (Cepal, 2015).
En 2014 la IED china en Argentina representó tan sólo el 0,1% del total invertido por China en el exterior. Al mismo tiempo, aunque con tendencia alcista, China todavía juega un papel menor para la Argentina. Países como EE.UU., Holanda, España, Alemania, Canadá y Brasil son todavía mayores inversores (Cepal, 2015).
En Argentina, replicando el patrón de la región, las inversiones chinas se dirigen principalmente a los recursos naturales y responden a las necesidades de abastecimiento del país asiático, a la vez que reproducen el esquema de relación económica norte-sur. Según los datos del BCRA, la mayor parte de la inversión china se concentra en energía (Cnooc y Sinopec), en actividades financieras (ICBC) y electrónicas (Huawei, TCL y Ambassador Fueguina). Todo indica que las inversiones chinas en infraestructura no son más que una apuesta para abaratar los costos logísticos y de transporte de materias primas, energía y minerales, y muchas veces son obsoletas frente a las necesidades argentinas. Así, a pesar de lo que los discursos de Cristina Fernández sobre la especial relación con China quisieron expresar, el aumento en la IED china en Argentina no fue fruto de una política exitosa del Gobierno, sino una consecuencia pormenorizada de un fenómeno global. Más aún, las inversiones chinas en el país fueron incluso menores que el promedio regional.
Con un 2016 marcado por la recesión en la economía y ante la dificultad de que el consumo crezca para este año, la nueva administración deberá en gran parte apoyarse en la inversión extranjera, planchada desde hace al menos cuatro años. Hará bien en dejar las declaraciones pomposas y focalizarse en la realidad, para nivelar al país no sólo respecto de la región, sino de sus elevadas potencialidades y atractivos para el mundo.

 *Docente investigador del Instituto Ciencias Sociales de Fundación UADE – Conicet.



Lautaro Rubbi