COLUMNISTAS EMPLEO, NIñEZ Y TIERRAS

Nuestras asignaturas pendientes

default
default Foto:Cedoc

El crimen de Mariano Ferreira en Barracas o del hermano qom Sixto Gómez en Formosa y los sucesos de Villa Soldati, con la trágica consecuencia de tres muertes, tienen un denominador común: ponen dolorosamente sobre la mesa las asignaturas pendientes que debe afrontar nuestra democracia para seguir consolidando un modelo de crecimiento cada vez más equitativo.

Si la muerte de Mariano nos puso ante el problema del trabajo en negro y la precarización laboral, el presente conflicto muestra la desesperante situación de miles de familias, del interior de nuestro país o de países limítrofes, que vienen a la gran ciudad, consiguen trabajo, acceden a la educación y a la salud pero viven la desesperación de no tener vivienda ni poder afrontar los altos alquileres que deben abonar para conseguir morada.

Está claro que el Gobierno de la Ciudad no supo cuidar el predio, tiene al frente a una persona que además de racista y xenófoba, es esencialmente inepta para manejar una situación como la que desató y ha conformado una fuerza policial que parece más dedicada a generar y agravar conflictos que a solucionarlos.

Si desde la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia pudimos salir del infierno y conseguir logros que eran inimaginables, fue porque recuperamos la confianza en nosotros mismos y desde su liderazgo afrontamos los problemas y encaramos su solución con inteligencia, decisión y firmeza.

En siete años revertimos la tragedia de la desocupación, recuperamos los ingresos de los trabajadores y de los jubilados y afrontamos con políticas activas el problema del hambre y la miseria. Son tres aspectos en los que aún queda tarea por hacer, pero en los que este gobierno estableció un piso de dignidad respecto del cual es impensable retroceder. Pero a su vez, entre nuestras asignaturas pendientes existen tres cuestiones que deben estar en el centro de la agenda a afrontar de manera impostergable:

- Las distintas formas de precarización del empleo (desnudadas con el crimen de Mariano Ferreira).

- El grave desafío que nos plantean los pibes que ni trabajan ni estudian.

- Los problemas de tierra y vivienda que padecen nuestros hermanos más humildes (como ha quedado de manifiesto en Villa Soldati y en Formosa), que en el caso de la zona metropolitana y en las grandes urbes se expresan en cientos de miles de personas que viven de su trabajo pero no consiguen regularizar la situación dominial del lugar que habitan o, lo que es más desesperante, no poseen ingresos suficientes para conseguir vivienda digna.

El tercer problema requiere políticas activas de regularización dominial y de acceso a la tierra y a la vivienda mucho más amplias y agresivas que las sostenidas hasta el presente.

Estoy convencido de que el Gobierno nacional va a redoblar esfuerzos para garantizar una oferta de créditos para la vivienda (así como para su ampliación y refacción), subsidiando las tasas para que sean realmente accesibles para las familias trabajadoras.

Pero además, necesitamos un millón de lotes para los diferentes sectores sociales, para que accedan a ser propietarios en el lugar en que viven y trabajan, equipados con servicios básicos como agua, luz y calles con cordón cuneta, que puedan ser adquiridos a precios cercanos a los 15 mil pesos, otorgándoles financiación a las familias con el propio bien como garantía del crédito. Así aportaremos a la conformación de barrios heterogéneos, lo que también va a ser positivo desde el punto de vista de la seguridad y de la integración comunitaria.

Por supuesto que mientras tanto, es imprescindible una previsión seria de las situaciones de conflicto, sabiendo de antemano que las expresiones políticas de derecha se dedicarán a complicar la situación. No podemos darnos el lujo de permitir que se genere terreno fértil a la xenofobia y el racismo que desgraciadamente se albergan en muchísimas personas.

Delimitar responsabilidades es necesario pero no suficiente. La presidenta Cristina Fernández lo demuestra dando la cara y afrontando día a día la resolución de los problemas. Así lo hizo al crear el Ministerio de Seguridad y poner al frente a alguien de la integridad de Nilda Garré, de tarea ejemplar en el Ministerio de Defensa, que va a transformar la Policía Federal para que se comprometa efectivamente con la democracia y no tenga comportamientos lamentables como en el Parque Indoamericano.

Desde el liderazgo de Cristina, debemos sostener y fortalecer la iniciativa redoblando nuestros esfuerzos y convocando a todas las personas de buena voluntad a encarar estos tres grandes desafíos, esenciales para profundizar el camino iniciado en 2003.


*Diputado por Buenos Aires, Movimiento Evita.


Fernando Navarro