COLUMNISTAS AJUSTE INTERNO EN LOS NEGOCIOS


Nuevo relato empresario

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Melconian. Ayer timbreó con Cambiemos en Wilde, dijo que la cosa mejora. Un optimista en el súper.
Melconian. Ayer timbreó con Cambiemos en Wilde, dijo que la cosa mejora. Un optimista en el súper. Foto:Prensa BNA
No será un catálogo de antiguas crónicas esta semana, pero se parecerá. Mañana mismo, reparecerá una lógica extraña en los últimos  17 años. Al mismo tiempo: el Banco Central anunciará metas de inflación; el secretario del Tesoro de los EE.UU., Jack Lew, dará un espaldarazo al Gobierno y al ministro Alfonso Prat-Gay; y una visita de alto nivel del FMI seguirá sacando las cuentas hacia la normalización de la relación de la Argentina con el organismo.

Este nuevo-viejo mundo fue prologado la semana pasada por el seminario del Financial Times en Nueva York con la participación de Macri, la estratégica media sanción de la ley de Participación Público-Privada, piedra angular del plan proinversor del Gobierno y por el compás de piedad que la CGT tendió al Gobierno con la no determinación de la fecha de un paro general. Una nueva cancha subjetiva para el empresariado, que queda más clara para los de afuera que para los locales. Junto con conocidas expresiones de parálisis, como la de la caída de la actividad y del PBI que reportaron el Indec y FIEL, hubo optimismo por los brotes verdes del aumento de la demanda de cemento, de acero, de motos y de creación de empleos. Hasta los incrementos de préstamos personales generó ánimos positivos en muchos. Otros (varios entre los bancos) se preguntan si eso quiere decir que hay gente que quiere consumir más o si es que muchos más ya se agotaron todos los recursos disponibles y necesitan “tapar parches”.

Como fuera, hay un cambio de época, del cual, además de esos símbolos, algunos empresarios tomaron nota con el proyecto de Presupuesto. Junto al gradualismo consagrado en el relajado recálculo de las metas de déficit fiscal, viene quedando claro que el tipo de cambio no sufrirá retoques significativos (un promedio de $ 17,92 para todo 2017), que el incremento de las importaciones (12,6%) será superior a las exportaciones (10,2%). El BCRA emitirá menos y el Tesoro tomará más deuda.

Se sentirá esta estrategia en varios frentes, entre ellos en los industriales más necesitados de competir con un tipo de cambio bajo. Estos tomaron nota, o fueron anoticiados, acerca del ajuste de competitividad que se avecina. El paraguas de contención de importaciones no será eterno, y deberán reconvertirse los más expuestos. No abarcará sólo a empresarios medianos y pequeños, como haría suponer la exposición de los textiles y fabricantes de calzados.

La demostración de fuerzas en el Foro de Inversiones se hizo sentir. Hasta con Techint, que dejó, por un momento, en segundo plano su demanda al Gobierno de una posición enérgica contra China. Paolo Rocca depuso la cuestión durante el “mini Davos”, en inglés, respaldando al Gobierno.

De a poco, un nuevo círculo (¿blanco, amarillo?) amanece cercano al oficialismo. Bancos extranjeros, empresarios medianos y grandes empezaron a hacer trascender un relato esperanzado  y cargado de futuro, correa de transmisión interna de los ánimos que llegan del exterior. Cuando arranca el blanqueo de capitales, surgió una campaña con un mensaje casi religioso: “Ahora que declarás, porque no tenés más remedio, fondos y propiedades que escondías, ¿vas a seguir quejándote y esperando soluciones y subsidios del Estado, cuando cambiaron las condiciones macro que pediste estos años?”.

Efecto ‘cruz diablo’. Aparecen otras rarezas, que involucran e incomodan fuertemente al Gobierno en materia de negocios. En los próximos días recrudecerá la tensión en la conflictuada historia de OCA, la principal empresa de correo privado del país. La firma viene de sufrir medidas de fuerza de los trabajadores, la gran mayoría camioneros, por la demora en el cobro de los salarios, que los hicieron perder mercados. Recién la semana pasada se cancelaron los sueldos adeudados de agosto a la mayoría de los 7.800 empleados. Sin fondos disponibles porque la AFIP bloqueó las cuentas con tres embargos por $ 350 millones por retenciones indebidas de aportes patronales, de IVA y de Ganancias, OCA se había inscripto en dos planes de pago que dejó caer. La empresa tiene deudas por unos $ 2 mil  millones, muchas generadas por atrasos del propio Estado.

OCA estaba en manos del empresario Patricio Farcuh, desde 2013. Aunque el propio empresario lo desmintió, deste entonces se supuso que la operación era un “fronting” del camionero Hugo Moyano, de quien se dice que financió con US$ 30 millones la compra. Ahora trascendió que el camionero aportó $ 100 millones en un préstamo para pagar los salarios adeudados. En la empresa hay 7 mil afiliados al sindicato de su hijo Pablo.

La relación de Farcuh y Cambiemos era de absoluta intimidad. Facilitó el encuentro de Mauricio Macri con el ex presidente francés Nicolas Sarkozy, y estuvo cerca de cerrar varios negocios con Nicolás Caputo, uno de los íntimos del jefe de Estado, como la compra de su empresa SES.

 Ahora, hacen un ‘cruz diablo’ al mencionar a Farcuh en la Casa Rosada. Farcuh se despachó con sus íntimos en los últimos días asegurando que entre Moyano y Mario Quintana, uno de los vicejefes de Gabinete, le arrebataron OCA. Les atribuía que, a principios de mes, un “cuerpo colegiado” encabezado por el director de Recursos Humanos de la empresa, Juan Vázquez, señalado como de estrecha confianza del sindicalista camionero; el director de Finanzas, José Aste; y el abogado de la compañía, Natan Taubas, proveniente del Grupo Rhuo, accionista de OCA, pasó a controlar la empresa.

Hacia el fin de semana pasado, Farcuh habría terminado por firmar una cesión de su participación accionaria en OCA a un fideicomiso ciego, que encaminaría la firma a una venta.  En operaciones por el “management”, OCA deberá pagar sueldos esta semana. Allí se escribirá un nuevo capítulo en la empresa que estuvo en el centro de la escabrosa historia de Alfredo Yabrán, su imperio postal y el asesinato de José Luis Cabezas.