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Números lapidarios

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Foto:cedoc

Números nacionales. Se puede decir que Cristina Kirchner tiene un nuevo récord: es la presidente que más votos perdió entre una elección presidencial y la siguiente, en este caso  las primeras PASO legislativas. A nivel nacional bajó casi treinta puntos de los 54 que obtuvo en 2011 y los 27 de ayer.

Todos los presidentes pierden votos en la legislativas, pero nadie como ella. Alfonsín en 1985 bajó 9 puntos de los 52 que había obtenido en 1983 al ser electo, y 11 puntos en la legislativas de 1987 también  sobre su elección. Menem bajó 7 puntos en las legislativas de 1991 respecto de la presidencial cuando fue electo con 47; y en 1993 mejoró bajando 5 puntos. Tanto en el caso de Alfonsín como en el Menem hubo dos elecciones legislativas porque el mandato duraba seis años. Ya en el segundo mandato de Menem, en las elecciones legislativas de 1997 bajó 14 puntos sobre los 50 con que había sido reelecto dos años antes.

Cristina Kirchner, en las elecciones legislativas de 2009, ya se había acercado al récord empatando al último Menem, porque había bajado 14 puntos sobre los 45 con los que había sido electa en 2007. Lo de ahora, si se llegara a confirmar en octubre, sería  lapidario, porque no sólo en Argentina sino en todos los países un presidente que pierda casi la mitad de sus votos en dos años es extremadamente inusual.

El pobre consuelo de Cristina Kirchner es seguir siendo la primera minoría. Menem, en 1997, no sólo había perdido también 14 puntos sobre su reelección sino que había perdido frente a la Alianza, que en todo el país obtuvo el 37 contra el 33 del menemismo, anticipando la derrota presidencial del PJ en 1999 cuando la Alianza convirtió a De la Rúa en presidente.

En 2009, aún muy ajustadamente, el kirchnerismo también ganó porque obtuvo el 31,3% mientras que el panradicalismo junto al socialismo el 29,5 que dilapidó tras esa elección. Pero  en estas PASO los números son aún peores que los de 2009: el kirchnerismo ahora con 27 puntos quedó 4 puntos debajo que en 2009, con el agravante de que hace cuatro años   enfrentó una crisis económica mundial que hizo caer 3% el producto bruto y le permitía esperar recuperarse cuando la economía mejorara, mientras que ahora no hay recesión y el riesgo para el kirchnerismo es inverso: que la economía pueda empeorarle.

Números bonaerenses. Pocos distritos muestran mejor el fin del bipartidismo que el de la provincia de Buenos Aires. Sergio Massa ganó las PASO bonaerenses con más de 35 puntos, cuando en 1987 el radicalismo con 38 puntos perdió las elecciones frente a los 45 puntos del PJ. Y lo mismo se repitió en 1997 cuando el PJ perdió con 41 puntos contra 48 de la Alianza.

También en la provincia de Buenos Aires es donde más consecuencias podrían tener  las diferencias que se produzcan entre las PASO y las elecciones definitivas de octubre, si el “voto útil” repitiera lo que pasó en 2011 cuando Duhalde, de 12 puntos en las primarias terminó con 6 en la elecciones definitivas de octubre, mientras  Binner hacía el camino inverso, pasando de 11 a 17, riesgo que enfrentan principalmente De Narváez, y en menor medida Stolbizer, lo que como un juego de suma cero es una una oportunidad para Massa, sumado a los opositores que no alcanzaron a pasar a octubre.

Si a los 6 puntos de ventaja que Massa sacó al kirchnerismo en las PASO se agregaran otros 5 puntos de “voto útil” y en octubre el Frente Renovador superara los 10 puntos de diferencia, la derrota del oficialismo sería superior a la de los otros oficialismos vencidos en elecciones de medio turno en el pasado. En 1997 la Alianza superó por 7 puntos al menemismo (48 de la Alianza contra 41 del PJ) y en 1987 el PJ también aventajó por 7 puntos al afonsinismo (45 el PJ y 38 la UCR).

De confirmarse ese eventual resultado, el fin de ciclo se anticipará porque sería muy probable que en el Congreso se produjera una diáspora de legisladores del PJ que hoy se cuentan integrando el kirchnerismo (expectativa que explícitamente el propio Massa adelantó en el reportaje de PERFIL del domingo de la semana anterior), más una eventual liga de gobernadores que decidan declararse autónomos.

Números del 2015. Quedan 851 días de gobierno de Cristina Kirchner hasta el 10 de diciembre de 2015. Pero si contamos el tiempo que falta para tener un presidente virtualmente electo en las PASO presidenciales de 2015, la cantidad se reduce a poco más de 700 días.

Es mucho tiempo para atravesarlo sin apoyo social y poco si se los compara con los 3.850 días que lleva el kirchnerismo en el Gobierno. Alguien podría decir “ánimo, ya pasó más del 80% del kirchnerismo en el gobierno”. Más difícil será darse ánimo para los kirchneristas, su problema no se reduce al surgimiento de Massa: perdió en todo el país y en el interior le fue aún peor.

Que Carrió multiplique por diez los votos que obtuvo hace dos años, que Cobos sea el candidato más votado cuando hace dos años se encaminaba casi a su retiro político o que en Santa Cruz el kirchnerismo quedara a un punto de salir tercero, indica un generalizado voto castigo que trasciende a los candidatos.

Difícil para el Gobierno dar vuelta esta situación en las diez semanas que separan estas PASO de las elecciones de octubre, porque ya no se trataría de hacerle cometer un error a Massa sino a decenas de candidatos en todo el país. Acertar con medidas que produzcan el vuelco electoral no es imposible pero la desesperación puede llevarlos a cometer errores que empeoren esta derrota.



Jorge Fontevecchia