COLUMNISTAS MEDIDAS PARA LA CONSTRUCCION

Operativo Mis Ladrillos

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. Foto:Cedoc Perfil
En los próximos días, entrará en escena con fuerza el "Operativo Mis Ladrillos". Es un  nuevo juego después de que la modernidad de la política del Tetris, en la cual hay una relación directa entre habilidades técnicas, éxito y tiempo a disposición, no está mostrando resultados tan eficaces. Tal vez sea una nueva etapa, o sean métodos diferentes que conviven en la gestión.

Como en el jueguito ruso, Cambiemos acomodó este tiempo en el Gobierno las piezas (problemas y tareas) de variadas formas a un ritmo que se acelera progresivamente, tanto con los éxitos como con los yerros, con piezas que caen cada vez con mayor velocidad. Completó filas y ganó puntos con el cepo al dólar, el arreglo con los holdouts. Pero las cosas se complicaron con la inflación, la estrategia de altas tasas de interés, reducción del déficit y aumentos de las tarifas. Filas con piezas faltantes y soluciones que no aportaban aumentaban el cúmulo de dificultades, con menor capacidad de maniobra.

En la estrategia de seducción de inversiones, vienen días relevantes para el Gobierno, en donde la competitividad, eufemismo para hablar de cómo reducir impuestos y salarios, según si el actor fuera empresario o el Estado, tomarán la escena.

Se realizará la reunión de IDEA en Mar del Plata, pero antes, la convención de la Cámara Argentina de la Construcción. Hacia este sector, con potencialidad para darle velocidad al empleo, el Gobierno empezó a ponerle más fichas. Para responder a la demanda de reactivación, que, como se ve en la infografía adjunta, Obras Públicas viene agilizando y adjudicando licitaciones y desembolsos.

Pero, a la vez, acaba de terminar de sellar una especie de política pro construcción con la estratégica firma de una resolución, que será saludada por todas las grandes empresas del sector. Además de la regularización del esquema de pagos de certificados atrasados y de redeterminaciones de costos, ahora habilitará que las empresas constructoras que estén inscriptas en el registro de contratistas nacionales puedan presentarse en obras provinciales si es que estos proyectos contienen financiamiento de Nación.

Hasta ahora, si las obras eran gestionadas por una provincia, el acceso de las empresas a las licitaciones sólo procedía si estaban inscriptas en el registro provincial de contratistas. Algunos grandes empresarios del sector señalan, tratando de sacudirse sospechas de coimas de la década pasada que mayormente, no había irregularidades en licitaciones nacionales, sino en aquéllas donde los fondos eran manejados por las provincias. En ocasiones, los registros permanecían cerrados para las grandes empresas, se quejan ahora retroactivamente. Aseguran que el direccionamiento de las obras y los tiempos de pagos eran las palancas más utilizadas por "la política". Miran al crecimiento de obras de Lázaro Báez, por ejemplo.

Piden que se les crea, poniendo las manos en el fuego de la Justicia. Pero ahora, con el concurso del Gobierno, no sólo podrán ampliar sus negocios a la geografía financiada por el Estado nacional, sino, aseguran, se eliminará discrecionalidad. Al mismo tiempo, se está terminando de reformar el futuro registro de contratistas del Estado, para darle más eficiencia y transparencia.

Después de la batalla de la deuda, por las inversiones y la inflación; de los índices que tiran para atrás, la construcción será la nueva vanguardia. A ver si ahora funciona.