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Pánico en la parte de atrás

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Dan Savage es un estadounidense nacido en 1964, quien llevó la sección “Consultorio sentimental” de las revistas al terreno inexplorado de la ternura, el humor y la abierta hostilidad hacia el conservadurismo. Savage es gay y dirige actualmente el semanario The Stranger, que se edita en Seattle. Desde allí responde las cartas que los lectores le hacen llegar planteándole dilemas y soluciones para los males que los aquejan. La temática del consultorio sentimental de Savage abarca cuestiones y problemas sexuales muy diversos.

No sé con exactitud a cuántas lenguas se traduce semanalmente su sección, pero hasta hace unos meses era la chorrera de 17. Ningún medio en español traduce y publica sus intervenciones. Sólo a modo de ejemplo voy a contar un intercambio epistolar admirable. Alguien, que se hace llamar “No Podés Darte Vuelta Ni Un Momento”, le escribe a Savage contándole más o menos lo que sigue: “Soy heterosexual y tengo 21 años. El año pasado empecé a masturbarme viendo películas porno protagonizadas por transexuales. Una noche, después de tomar unas copas con un amigo, me fui a la cama con una prostituta transexual. Todo bien hasta que terminé siendo penetrado por la prostituta. Dado que estaba en pleno furor, me pareció demasiado tarde para preocuparme. Me había pasado anteriormente que alguna mujer me metiera un dedo en el culo, pero esto… Hice la cosa más gay que un hombre puede hacer: dejar que me la metieran por atrás. Estoy deprimido. Tuve pensamientos suicidas. ¿Uno puede volverse gay habiendo hecho eso una sola vez? Ayudame, te lo ruego”.

La respuesta de Dan Savage puede resumirse así: “Es verdad, hiciste la cosa más gay que un hombre puede hacer: dejar que te la metan por el culo. Pero ahora estás haciendo la segunda cosa más gay que un hombre puede hacer: dramatizar. Intentá no perder los estribos y repetí conmigo: ‘una pija en el culo no vuelve al hombre gay’. Velo de este modo: la diferencia entre que una mujer te meta un dedo en el culo y que te meta su pija es sólo una cuestión de intensidad. Recordá esto: vos no vas a la cama con hombres. Los hombres no te atraen. Con la pija de esta mujer hiciste una excepción, pero porque se trataba de una pija excepcional: estaba pegada a una mujer. Hay algo más que tal vez te pueda ayudar: como tantos otros gays, yo también en los comienzos estuve con una mujer. Hice la cosa más heterosexual que un hombre puede hacer (meter la pija en la vagina de una mujer), y eso no me volvió heterosexual. Vos hiciste lo más gay que un hombre puede hacer, pero eso no te vuelve gay. Porque no sos gay. Y si todo esto no te sirve, escuchá: los gays no van a la cama con prostitutas transexuales. La fantasía de ir a la cama con un transexual es una fantasía-obsesión-transgresión que sólo atañe a los heterosexuales. Si nuestro ser gay no puede ser definido exclusivamente por las ganas de una pija, entonces una pija no puede de ninguna manera desmontar completamente tu ser heterosexual”.

Un llamado a la solidaridad: que alguien traduzca los intercambios epistolares de Dan Savage con sus lectores.



Guillermo Piro