COLUMNISTAS AVATARES

Para ser opositores

Por Martín Kohan

La historia disparatada del hombre que muerde al perro se vio ampliamente superada el otro día con la historia del hombre que atropelló a un auto. La pena es que, además de disparatada, fue obscena y fue indigna, toda vez que se trató de un gendarme intentando fraguar un accidente que serviría, de inmediato, para incriminar y culpar.

Existen muy diversas formas de oponerse al kirchnerismo: una es defender los valores de la República; otra es denunciar corruptelas; otra es acomodarse en algún otro lugar del vasto justicialismo; otra es engorilarse y plegarse a las metafísicas del ruralismo; otra es dedicar dos tercios del día a insultar a la Presidenta de la Nación; otra es creer ver oficialistas por todas partes y someterlos a improperios cargados de depravación; otra es no alegrarse de que Carlotto haya encontrado por fin a su nieto.

Yo, por mi parte, he elegido desde un comienzo esta otra: atender a las escaladas de los conflictos obreros y fijarme, en tales casos, quién se pone de qué lado. Concretamente: quién se ubica (lo diga o no) del lado de los intereses de los empresarios, o del lado del proceder a veces fraudulento y a veces criminal de las así llamadas fuerzas del orden, o del lado de los burócratas sindicales, o del lado de las patotas que protegen y a la vez ejecutan el poder de esos burócratas sindicales. Y quiénes se ubican, en cambio, realmente del lado de los trabajadores, de sus luchas y de sus derechos.

La considero la forma más resuelta y verdadera de oponerse al gobierno actual, y a cualquier otro avatar del peronismo.



Redacción de Perfil.com