COLUMNISTAS CAMBIOS Y RESISTENCIAS

Partidos en su laberinto

Los principales referentes de los partidos que integraron la alianza Cambiemos en 2015 se reunieron d√≠as atr√°s en Olivos para coordinar el armado electoral con vistas a las elecciones legislativas de este a√Īo.

Portal Perfil.com
Portal Perfil.com Foto:Perfil.com

Los principales referentes de los partidos que integraron la alianza Cambiemos en 2015 se reunieron d√≠as atr√°s en Olivos para coordinar el armado electoral con vistas a las elecciones legislativas de este a√Īo. Despu√©s del encuentro, el radical Ernesto Sanz dijo que ‚Äúahora viene en 2017 un desaf√≠o enorme que es el de transformar lo que antes fue un frente electoral y parlamentario en una s√≥lida coalici√≥n pol√≠tica‚ÄĚ. En una extensa entrevista publicada esta semana, Jes√ļs Rodr√≠guez coincide.

Ambas declaraciones remiten a un dilema pr√°ctico con el que los l√≠deres pol√≠ticos de nuestro pa√≠s conviven hace a√Īos: al momento de competir en las elecciones se hacen todo tipo de acuerdos con tal de sumar votos de propios y ajenos, pero cuando toca gobernar, ese armado electoral oportunista complica la formaci√≥n de coaliciones de gobierno y de oposici√≥n.

El aprieto surge de una combinación que se está revelando muy perniciosa: partidos débiles y leyes laxas. Si las alianzas electorales son cada vez más enrevesadas y volátiles, es porque los partidos están muy debilitados. Cuando el PJ y la UCR dominaban la arena electoral no se necesitaban muchas reglas. Los dos partidos podían contener la competencia interna y coordinar una estrategia electoral nacional porque, por fuera de ellos, no había candidaturas viables. Pero hoy existen más de 650 partidos (formar partidos es muy fácil) y prácticamente no hay restricciones para hacer alianzas distintas para cada cargo y en cada provincia.

Así, casi sin reglas y con partidos débiles, el armado electoral se desbanda. En 2015 sólo el FpV mantuvo la misma alianza para la categoría presidente y legisladores nacionales en las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. La alianza Cambiemos se mantuvo en 17 provincias para los cargos legislativos y en el resto algunos de los socios se combinaron con fuerzas locales. En las elecciones de gobernador, los miembros de Cambiemos compitieron entre sí en Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Salta. En Jujuy compartieron su candidato con Sergio Massa y Margarita Stolbizer.

En las provincias las combinaciones se multiplican por los lemas (en Formosa, Misiones, Santa Cruz), las colectoras (La Rioja y Salta son casos notorios), los acoples (en Tucumán) y las listas espejo (en Neuquén o Corrientes).

Dado que el problema es estructural, seguramente este a√Īo veremos m√°s consistencia en el armado de Cambiemos (porque el oficialismo tiene m√°s herramientas para disciplinar) y unas combinaciones m√°s err√°ticas en los acuerdos de la oposici√≥n.

El resultado es malo por donde se lo mire. Los votantes quedan confundidos ante unas opciones electorales que son indescifrables. Los partidos se debilitan porque es más fácil competir por fuera en una colectora que por dentro de las organizaciones (donde hay que someterse a una interna o negociar y compartir los lugares de la lista con los socios). La gobernabilidad termina comprometida porque después de las elecciones el Gobierno tiene un contingente legislativo dudosamente propio y la oposición está demasiado dividida como para funcionar como interlocutor o contrapeso. Y todo por una forma de hacer alianzas que alienta el faccionalismo, que divide en lugar de agregar.

Desde Cippec proponemos cambiar los incentivos. La ley tiene que garantizarle al elector opciones que se entiendan. Hay que impedir que los partidos puedan ser socios para unas categorías o en una provincia y a la vez contrincantes en otras. También hay que eliminar las adhesiones y, en las provincias, los lemas, las colectoras, los acoples, las listas espejos y toda maniobra destinada a confundir a los electores y eludir la competencia interna.

El cambio genera mucha resistencia en el oficialismo, en la oposici√≥n y entre los l√≠deres provinciales porque la experiencia muestra que esta forma de ‚Äúconstruir‚ÄĚ ha sido muy eficaz para ganar elecciones. El problema es que no sirve para gobernar.


*Directora del Programa de Instituciones Políticas de Cippec.



Temas: