COLUMNISTAS ARGENTINA Y LA CREDIBILIDAD

Peronismo omnipotente

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Son muchos los dirigentes peronistas (en todas las extremas variables del peronismo) que han sacado patente de sabios y únicos administradores en tiempos de crisis. Los otros, aseguran con soberbia, los que no son peronistas no sirven, no pueden controlar nada, son muñecos de trapo en manos de las fuerzas sociales y sindicales.

¿Es tan así? ¿Es verosímil esa aseveración? Económica y políticamente hablando no concuerda con la realidad, si se recorre la historia desde el comienzo del movimiento.

En el primer gobierno de Perón se produce un boom interesante, un crecimiento fenomenal, entre el 9 y el 11%, y la más importante transferencia de salarios al sector de los trabajadores, más las conquistas sociales. Hubo una importante expansión industrial. Los activos externos del país, según cálculos del especialista Mario Brodersohn en un excelente trabajo de investigación, llegaba, en 1945, al concluir la guerra a 1.700  millones de dólares. De los cuales 1.200 eran en oro y el resto en libras esterlinas. A precios actuales, llegarían a los 50 mil millones de dólares.

En 1946 Perón rescató las deudas de arrastre del país y nacionalizó empresas extranjeras, especialmente los ferrocarriles británicos, por los que pagó 600 millones de dólares. A los dos años de gobierno las reservas totales habían bajado precipitadamente a cuatro mil millones de dólares, un piso crítico, preocupante. La Argentina entró en “default” con los Estados Unidos. Luego, tras varias gestiones, se consiguió un préstamo del Eximbank para superar el estrangulamiento. En 1947 se nacionalizó el Banco Central y las pocas divisas que se conseguían por colocaciones externas las manejaba el IAPI en un momento de seria caída del precio de los productos primarios en los mercados más el descenso pronunciado en la producción del campo. Hubo alta vulnerabilidad externa del país. El IAPI abandonó su orientación industrialista.

A partir de 1949 la cosa se pone peor. La economía se contrae y con los meses empieza una sequía que durará casi tres años y dañará mucho el ingreso por exportaciones. El gasto público trepó por las nubes (uno de los factores fue la duplicación de empleados del Estado). En 1953 hubo un repunte, pero los ingresos de los obreros se estancaron, con protestas que se silenciaron. En 1954 y 1955 a la escasez de divisas se sumó la falta de combustibles. Perón hizo, entonces, una convocatoria a inversores y petroleras extranjeras, olvidando anteriores principios.

El segundo peronismo llegó en la década del setenta en medio de un “boom” en los valores de las materias primas. En 1973 y 1974 el PBI creció sostenidamente, pero a partir del segundo semestre de 1974 todo se dio vuelta. Incidió el shock petrolero. Hubo desborde inflacionario, especulación, mentiras de los empresarios, acciones oficiales a tientas y a ciegas.Vino la estampida del “Rodrigazo”. La inflación desbordó el 70%.

Después, Menem personificó al tercer peronismo. Convertibilidad, consumo, burbuja, ficción, deuda externa, liquidación de los activos del Estado, corrupción más deuda externa. Adhesión al Consenso de Washington con entrada de capitales. Siempre con una sonrisa en la boca y apoyado por los gobernadores. Lo votaron dos veces para presidente y hubiera sido un tercero si no se retiraba del ballottage, pese a que lo habían votado cuatro millones y medio de ciudadanos en el 2003.

Finalmente estamos viviendo el cuarto peronismo. Bañado en oro, en los primeros años, por los altos precios internacionales de la soja y con la discordia como emblema político. Entre 2003 y 2007 el Producto Bruto creció a un promedio superior al 8% anual, aumentaron los salarios y el empleo se redujo. Desde 2007 Argentina pierde la credibilidad mundial, se escapan los capitales, incrementan los dólares argentinos en el exterior a cifras nunca vistas. Cae la economía. La deuda pública llega a 250 mil millones de dólares. ¿Dónde quedó el peronismo invencible?

*Periodista especialista en economía.



dmuchnik