COLUMNISTAS RELATO VS. REALIDAD

Por suerte vuelve Moreno

Actitudes como las de Capitanich o Berni revelan la pobreza de las políticas oficiales para combatir la miseria o el narcotráfico.

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Foto:Dibujo: Pablo Temes

El milagro K : ya no hay indigentes ni hambre en nuestro país. Podemos estar tranquilos, porque el jefe de Gabinete lo confirmó varias veces. No es que se fue de boca y luego no pudo dar marcha atrás. Lo ratificó, y apeló a los organismos internacionales como certificado de rigurosidad.

Claro, olvidó decir que esos estudios se alimentan con las mentirosas estadísticas oficiales que envenenó Guillermo Moreno. Pobre Coqui, cobró de todos lados por esa falta de respeto hacia los pobres. Le dieron como en bolsa. La más dura fue Margarita Barrientos, una heroína social que les pone el cuerpo al hambre y la indigencia. Dijo que está harta de mentiras, desafió al chaqueño a que la acompañe a hacer las compras al Mercado Central y se quebró cuando dijo que ofrecen 2.400 platos por día en su mítico comedor Los Piletones y que, muchas veces, casi veinte personas se quedan sin comer y se van a la cama con el estómago vacío. Y aportó otro dato de la realidad que luego corroboró el estudioso Daniel Arroyo: cada día va más gente a los comedores, cayó fuerte la calidad nutricional de esos alimentos y no sólo van desocupados o cartoneros, sino también gente que tiene trabajo formal pero a la que el sueldo no le alcanza para llegar a fin de mes. ¿Realmente Coqui cree que en Chaco no hay indigentes? ¿O que no hay desnutrición? Que le avisen al doctor Abel Albino que está trabajando en vano.

La Presidenta, en un hecho casi inédito, se autocriticó por haber utilizado la palabra “encanutar”, pero mantuvo su acusación hacia las automotrices. Parece que los buitres ahora tienen cuatro ruedas y cambio al piso. Los imberbes industriales van a ser obligados a vender los autos que tienen escondidos. Para eso, el Estado va a ejercer todo su poder extorsivo. Nadie sabe cómo van a hacer para obligar a los ciudadanos a comprar algún auto. Las concesionarias hacen una fiesta cuando entra un cliente. La venta cayó el 42,5%, en el peor momento en cinco años, y es por una sumatoria de razones: pérdida de competitividad cambiaria, mayores costos de producción, cepo y trabas para importar repuestos y menor demanda interna y externa. La mala noticia es que nada indica que la tendencia en alguno de estos rubros se vaya a revertir en el corto plazo. Ergo: más autos se transformarán en buitres.

Sergio Berni bajó un cambio. A Marcelo Longobardi lo acusaban de “golpista” y ahora sólo de “golfista”. Algo es algo. Un comandante de Gendarmería a su cargo debería ser ternado como mejor actor en una obra de terror por tirarse arriba de un auto en la Panamericana. Metodología nefasta que debe tener el juicio y el castigo correspondientes. Decisiones espasmódicas, autoritarias y vengativas de Cristina, que ordena encanutarle 5 mil policías federales a Macri. En la ciudad de la furia, Berni dice y hace todo lo que Horacio Verbitsky condena mientras el narcotráfico sigue sin ser combatido con un plan serio. No hay grupos que sepan ni puedan batallar contra el delito complejo. Son fuerzas desorganizadas frente al crimen organizado. Por eso sólo el 4% de los condenados tiene que ver con la fabricación, la exportación y el lavado de dinero de la droga. El resto son perejiles que se llevan por delante mientras venden al menudeo y no tienen más remedio que apresarlos. Nunca detienen a un jefe o un tesorero. Siempre a un soldadito. Cada detenido le cuesta al país 41 mil pesos por mes. ¿Está bien asignado ese recurso si sólo están presos los eslabones más débiles y más fáciles de reemplazar de la cadena narco? Estos datos surgen del riguroso estudio académico que hizo Diego Gorgal. El Estado argentino no tiene siquiera un buen diagnóstico de este flagelo. Al revés de lo que instaló Berni, el 62% de los condenados son argentinos y sólo el 8% son paraguayos. Es una locura mezclar cuestiones graves de seguridad con temas de migración. Al igual que anunciar saqueos para fin de año, como irresponsablemente lo hicieron Cristina y Edgardo Depetri. O sanatean o son cómplices al no denunciar semejante delito ante la Justicia.

Otro especialista en la lucha contra los narcos, el colombiano Federico Gutiérrez Zuluaga, dijo en Buenos Aires que es hora de poner a todo el Estado al servicio del combate y dejarse de prejuicios ideológicos. El autor del Plan Medellín, que vino a una conferencia del sindicato de los empleados de organismos de control que conduce Hugo Quintana, recordó que esa ciudad fue la más peligrosa del mundo en 1991, con 381 crímenes cada 100 mil habitantes, y que hoy son conocidos por la inversión social y el urbanismo moderno, que lograron convertirla en un lugar pacífico. Pero para eso apelaron a los mayores expertos, respaldados por una contundente decisión política.

Por suerte la Presidenta ahora está preocupada por los graves problemas sociales. De los diez días sin clases por miedo a morir en una escuela de Villa Lugano no dijo una palabra. De la balacera que recibió la Policía Metropolitana en esa zona cuasiliberada no habló con Macri. Pero dijo que va a llamar al ingeniero para retarlo por el impuesto al consumo de Netflix. No se privó de recomendar su serie policial favorita, la adictiva The Killing. Permitió fantasear con que la detective Sarah Linden descubriera el enigma que lleva a Amado Boudou a malversar, mentir y truchar todo lo que cae en sus manos. Un verdadero misterio. Pasó de un médano a vivir en Puerto Madero. ¿Cuántos argentinos son castigados por semejante cadena de casualidades? Pobre Aimé. ¿Cuántos automovilistas deben 6 mil pesos de patentes y 24 mil de multas por violar la velocidad máxima y andan manejando sin que les saquen el carné? ¿Cuántos coleccionan DNIs con datos falsos? Preguntas para la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el ministerio que conduce Florencio Randazzo. Un tuitero gorila dijo que la clave de Cris en Netflix era “BAEZ678”.

Y finalmente, Norberto Oyarbide, el juez federal preferido de Cristina y Menem que rompe todos los récords de causas por mal desempeño en el Consejo de la Magistratura. Superó todos los límites al “apropiarse” del expediente de Ariel Lijo para regalarles el “sobreseimiento” a tres recaudadores de la campaña de Cristina que recibieron aportes de la “mafia de los medicamentos”. El diputado Fernando Sánchez denunció que “Oyarbide debería ir preso”. Ese expediente está a un paso del triple crimen y de la investigación por la importación ilegal de efedrina que involucra a los hermanos Zacarías y desemboca en la propia familia presidencial. Y esto es lo que más inquieta a la jefa de Estado. Es el mismo nerviosismo que le produce el avance de la causa de Lázaro Báez. No hay que desesperar. Kicillof dice que tiene todo estudiado, y se nota que saben leer bien las demandas del pueblo: en diciembre vuelve Guillermo Moreno.



Alfredo Leuco