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Potenciar la carrera docente para enfrentar nuevos desafíos

Es necesario reinventar la formación de los profesores, apostando por la innovación pedagógica y desarrollando estrategias de enseñanzas que permitan establecer mejores estímulos con los alumnos.

Al frente del aula. Algunas universidades buscan formar docentes que transmitan a los estudiantes valores y capacidades para enfrentar debates culturales y sociales.
Al frente del aula. Algunas universidades buscan formar docentes que transmitan a los estudiantes valores y capacidades para enfrentar debates culturales y sociales. Foto:Gentileza: UCA
Asistimos casi diariamente a duras críticas sobre los perfiles insuficientes de los docentes. Hay un consenso unánime sobre las falencias de formación de los maestros y de los profesores. Sostenemos como país modelos tradicionales de formación y replicamos estrategias de enseñanza poco actuales y desvinculadas de las reales necesidades de los niños, jóvenes y adultos de hoy. Frente a esto, transitamos etapas de cambios curriculares demandados por las leyes educativas y por los marcos normativos federales, que han enfatizado procesos arduos de selección de contenidos conceptuales que no permitieron lograr una educación de calidad para todos.

Cambios. Para poder ingresar en las innovaciones pedagógicas que socialmente exigimos, es prioritario reinventar el modelo de formación docente actual, que retome lo más destacado del normalismo y sea capaz de cambiar el modo de enseñar a enseñar en contextos diversos, para garantizar el adecuado ingreso, permanencia, egreso y aprendizaje efectivo de cada uno de los estudiantes.

Hace siete años iniciamos en el Departamento de Educación de la UCA una investigación profunda sobre los modelos educativos que forman a los mejores maestros, para comprender en qué escenarios y condiciones y con qué formatos se enseña bien en otros países del mundo, tales como Finlandia, Singapur, Canadá, Corea del Sur, Australia y Estados Unidos. A pesar de la diversidad local, todas convergen en que para ejercer la docencia se requiere tener el máximo título académico, se recibe un alto reconocimiento económico, los procesos de desarrollo profesional docente son permanentes y se apoya sistemáticamente la enseñanza con estrategias convergentes.
Las tan reclamadas habilidades, capacidades y competencias alcanzaron en el podio de la excelencia educativa el primer puesto. Desde los organismos internacionales, ONGs, universidades y ámbitos de investigación hay una clara coincidencia en que una nueva docencia requiere de manera inminente un proceso formativo basado en habilidades, entendidas como capacidades para saber hacer con ciencia y con conciencia.

Considerando este contexto, inspirándonos en el Alverno College (Milwaukee, EE.UU.) y en su expandida experiencia de éxito en la formación de buenos maestros (ability-based learning), desde el Departamento de Educación de la UCA integramos los ejes sustanciales que ayudaron a repensar la formación inicial de docentes.
Las habilidades centrales para una formación docente innovadora son: 1) conceptualización: integrar el contenido del saber con los marcos educativos y con un entendimiento más amplio de las humanidades a fin de planificar e implementar la instrucción; 2) diagnóstico: relacionar el comportamiento observado con los marcos pertinentes a fin de planificar e implementar estrategias de aprendizaje; 3) coordinación: manejar recursos de modo eficaz a fin de respaldar objetivos de aprendizaje; 4) comunicación: usar medios verbales, no verbales y de multimedia para crear el clima del aula y estructurar y reforzar el aprendizaje; 5) interacción integrada: actuar como un tomador de decisiones situacional, adaptarse a las necesidades cambiantes del ambiente a fin de lograr que los estudiantes se conviertan en aprendices.

Estas habilidades comulgan y se integran transversalmente con los siguientes factores claves en las prácticas de enseñanza: objetivos claros de aprendizaje; un plan de estudios y un proceso de evaluación para construir el saber; las habilidades y las destrezas actitudinales señaladas en dichos objetivos; experiencias clínicas bien diseñadas que ofrezcan la posibilidad de asumir de modo gradual una mayor responsabilidad con el trabajo con estudiantes; autoevaluación y retroalimentación intencionales y continuadas; atención al fin moral de la educación en el desarrollo de las destrezas actitudinales del docente en su sentido más profundo.

Desafíos. Así, los requisitos esenciales para un cambio de paradigma de la formación docente inicial son: concepción de aprendizaje inclusivo y efectivo, nueva ética profesional docente, explicitación de claros criterios y expectativas de aprendizaje, docentes trabajando en equipo, habilidades específicas para la formación docente con gradualidad en su alcance, plataforma digital interactiva, evaluación como retroalimentación continua (evaluación del docente, autoevaluación, evaluación de pares, evaluación externa), nueva cultura escolar en función del aprendizaje, portafolios digitales y uso de evidencias para la evaluación de desempeños.

En esta lógica, es posible afirmar que en la Argentina se estuvo desarrollando fuertemente en los últimos años un modelo pedagógico centrado en el aprendizaje inclusivo y efectivo. El desafío es, una vez más, poner en el centro de la escena a los estudiantes y concebir su involucramiento desde su integralidad. Esto significa que necesitamos docentes que logren enfocarse en las necesidades de sus alumnos, que incorporen la reflexión en el proceso educativo. En síntesis, el propósito esencial es formar personas autónomas, capaces de compartir su aprendizaje con otras personas y de nutrirse de la retroalimentación.

*Directora del Departamento de Educación de la UCA.

Gabriela Azar


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