COLUMNISTAS CRISTINA, SCIOLI Y LO QUE PUEDE VENIR

Preguntas con respuestas

En qué terminará la tensión entre la Presidenta y el gobernador. La posibilidad de un megaarmado no kirchnerista. Qué hará Ella.

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¿Por qué Cristina quiere destituir a Scioli?
Porque, junto con Massa, son los únicos dirigentes que tienen mayor intención de voto que ella y eso los coloca como herederos naturales de un peronismo obsesionado por el poder. Para colmo, Cristina los caracteriza como dos neoliberales menemistas y defensores de las corporaciones mediáticas. Por eso los fustigó incluso por cadena nacional en su discurso del Congreso. Se amargan al pensar que Scioli podría quedarse con lo que construyeron políticamente. No reparan en que Néstor lo eligió en cinco ocasiones. Eso fue pragmatismo y utilización de su figura.

¿Hay alguna posibilidad de arreglo?
Sólo si el gobernador se rinde incondicionalmente. Eso significa que renuncie públicamente a sus anunciadas pretensiones presidenciales, acepte ser candidato a diputado en octubre y asuma su banca. Esa es la traducción del alineamiento que reclamó Diana Conti.

¿Scioli está dispuesto a hacer eso?
De ninguna manera. Es su última trinchera. Con todo el fuego graneado que recibió, jamás desmintió su candidatura y eligió TN (territorio monopólico, dirían los K) para comprometerse a terminar su mandato provincial.

¿Cómo termina esto?
Por ahora los kirchneristas seguirán apuntando sus cañones a Scioli. Desde Unidos y Organizados ya dispararon Fernando Navarro y Roberto Baradel. Desde el Gabinete nada menos que Randazzo, que aspira al lugar de Scioli, y De Vido, el que alimenta con obras y dinero a los intendentes que hacen los actos para Alicia Kirchner, la cuñada candidata.

¿Y qué hará Scioli?
Jamás pegará un portazo. Ejercitará su paciencia de monje a la espera de una tarjeta roja que lo expulse del Frente para la Victoria. Quiere ser la víctima absoluta. Especula con que la crisis con los docentes y los proveedores también ensucie a la Casa Rosada, como ya está pasando. Esta vez la Presidenta tomó sus precauciones y no confronta directamente con Scioli. Ya aprendió la lección: el año pasado percibió en las encuestas que mientras más castigaba al gobernador, más se erosionaba su imagen.

¿Cuál es la peor noticia para Scioli ?
Que Cristina y Alicia miden muy bien y todos los meses crecen un poco en la consideración popular. Ambas Kirchner merodean los cuarenta puntos y eso es un gran capital simbólico después de una década en el poder.

¿Cuál es el peor escenario para Cristina?
Que termine de fraguar algo así como un nuevo tipo de Frejuli, que en este caso serían las siglas del Frente por la Justicia Social y la Libertad, que actuaría como paraguas de peronistas, macristas en su versión desarrollista, radicales y otros partidos flamantes, como los de matriz sindical que fundaron Moyano y Venegas.

¿Quién sería el candidato a presidente de ese espacio?
Lo decidirán más adelante. Es una coalición de fuerte impacto que podría ganar en Capital con Lavagna-Michetti, en Córdoba con Schiaretti-Baldassi, en Santa Fe repitiendo la fórmula Del Sel-Salomón, y que haría una elección pareja y polarizada en la provincia de Buenos Aires con De Narváez-Posse o Solá.

¿Están cerrados estos acuerdos?
No. Hay veleidades y vanidades, y mucha incomprensión todavía. Pero muchos van en ese rumbo. Es un encuentro que podría mostrarse a sí mismo como “propositor” y no “opositor” para plantear no una crítica llorona permanente sino la superación del kirchnerismo con el compromiso de mantener los avances sociales, mejorar las instituciones y terminar con el odio.

¿Sería una opción de centroderecha?
Planean evitar ser considerados “la restauración noventista”, como coinciden en calificar esa posibilidad desde el kirchnerismo y desde la oposición socialdemócrata (FAP-UCR). Estudian rescatar lo mejor de Perón, Yrigoyen y Frondizi y mostrarse capaces de llegar al poder y administrar correctamente manteniendo un fuerte rol del Estado. De hecho podrían estar juntos gobernadores actuales como De la Sota, Macri, Peralta y Colombi, ex gobernadores como Das Neves, Busti y Solá, intendentes con votos como Jesús Cariglino, entre otros, y ex ministros de Néstor que van a reivindicar los mejores momentos del kirchnerismo como Lavagna, Alberto Fernández e Iribarne.

¿Y cómo jugarían Scioli y Massa en este caso?
Es una construcción independiente de sus decisiones. Serían bien recibidos si deciden huir del kirchnerismo.

¿Cuál es la principal trampa que el Gobierno nacional tiene en estudio?
Frenar la propaganda política, que es la única forma que los partidos y militantes tienen para hacer conocer sus ideas, con la excusa de que es proselitismo. Ya lo hizo Jorge Landau y resultó patético que el oficialismo, que es una maquinaria publicitaria que pagamos todos, se queje por los pocos avisos de los opositores. Eso es un signo totalitario: “vamos por todo” significa que sólo el cristinismo puede hacer autobombo, y para colmo con los dineros públicos. Ayer PERFIL informó sobre la negativa de cuatro canales de TV a emitir los spots de Francisco de Narváez.
Pero eso no alcanza para garantizar la posibilidad de la re-reelección.

Por supuesto. Pero también está en estudio la opción de buscar cualquier excusa y suspender, por única vez (jaja), las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), que visibilizan los mejores competidores posicionados para los comicios generales. En la práctica, las PASO son un instrumento que evita la atomización del voto opositor, y ésa es una amenaza para el Gobierno.

¿Cómo hará Cristina para seguir en el poder, tal como les prometió Carlos Zannini a varios intendentes?
Una gran elección, superior al 45% en octubre, actuaría como presión para intentar sumar los dos tercios de ambas cámaras y decretar la necesidad de una reforma constitucional que habilite a CFK. Se podría acompañar con una consulta popular que actúe como operativo clamor. Y las posibilidades de mínima serían apoyar la fórmula “Zannini al Gobierno, Cristina al poder”, prometiendo que CFK sea jefa de Gabinete o se presente como candidata a gobernadora de Buenos Aires, desde donde conduciría los destinos de la Nación.

Falta mucho para ver el final de esta película. Pero hay algunas fotos que dan señales y, como siempre, abren más preguntas y respuestas.



Alfredo Leuco