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Profundizar la relación con la Asean

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático es un ejemplo de cómo identificar mercados emergentes y en desarrollo, donde el país puede generar superávits en la balanza comercial.

Camino. Macri habló en la Alianza del Pacífico: interés creciente por Asia.
Camino. Macri habló en la Alianza del Pacífico: interés creciente por Asia. Foto:casa rosada
Entre las potencias emergentes prioritarias  con las cuales  la Argentina debe profundizar sus vínculos, se destacan las dinámicas naciones situadas en el Asia-Pacífico, pertenecientes a la Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, por sus siglas en inglés). Estos países ya tienen una significativa importancia comercial para la Argentina. También comparten el desafío del desarrollo, y ofrecen  potencial como fuente de inversión extranjera directa. Una mejorada relación está en línea con una política exterior de horizontes diversos, que procura mantener relacionamientos positivos  y simultáneos con las potencias emergentes, las establecidas y el exterior próximo.

La Asean, está formada por diez países de la próspera región del Asia-Pacífico: Malasia, Indonesia, Tailandia, Singapur, Vietnam, Filipinas, Laos, Camboya, Myanmar, y Brunei. Los seis primeros países representan el 95% de un PBI conjunto de 2.578 millones de dólares, que la ubica como la quinta economía mundial, después de Estados Unidos, la Unión Europea, China y Japón. La región cuenta con una población de 639 millones, de los cuales 120 pertenecen a una clase media en vertiginoso crecimiento.
La Asean presenta, a nivel político-cultural, un complejo desafío para nuestra diplomacia, ya que a la diversidad linguística y religiosa se le suma un espectro de regímenes políticos. Aunque existen tantas lenguas como países en esta asociación, en términos religiosos se puede hablar de una Asean continental mayoritariamente budista, y de una Asean insular predominantemente musulmana. Desde el punto de vista político, existe un amplio abanico de regímenes: desde el monárquico (Tailandia),  hasta los democráticos (Indonesia, Filipinas), pasando por los autoritarios  (como Vietnam o Myanmar). Esto obligará a nuestra diplomacia a, como decía De Gaulle, "tocar en todos los registros musicales", del punto de vista cultural y político.

La mayoría de los países de la Asean comparten con la Argentina el desafío del desarrollo, y de mantener una cierta diversificación en sus relaciones externas. Pero el enfoque adoptado por algunos de estos países, es  muy distinto al nuestro. En efecto, las exportaciones representan un porcentaje alto del Producto Bruto Interno (PBI) en países como Tailandia (66%), Malasia (81%) o Vietnam (79%). Estas economías están integradas a cadenas de valor regionales organizadas por multinacionales japonesas, chinas u occidentales. Así, las estrategias de estas naciones procuran aumentar la importancia de sus sectores industriales dentro de sus PBI, aprovechando su oferta de mano de obra barata. Curiosamente, Indonesia, el único país miembro del G20 de este grupo, tiene una economía menos orientada a la exportación –24% del PBI–, algo más alto que el 19% de la Argentina. Debido a su vocación exportadora, los países de la Asean procuran diversificar sus mercados de destino. Por eso muestra interés tanto en la asociación comercial del TPP (Transpacific Partnership) orientado por los Estados Unidos, como en la del RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership) orientado por China.

A nivel comercial, la Asean es de gran importancia estratégica para la Argentina. En efecto, es el cuarto mayor destino para nuestras exportaciones (4.604 milones de dólares), sólo detrás de Brasil, la Unión Europea y los Estados Unidos. Esto representa alrededor del 7% de nuestras exportaciones, siendo Indonesia y Vietnam los destinos más importantes. Pero la Asean es el mercado con el que mantenemos la más alta balanza comercial positiva  (2.548 millones de dólares en 2015), lo que cobra una significativa importancia, ya que nos permite compensar en la región asiática, parte de la balanza comercial negativa que mantenemos con China. En efecto, mantenemos sólo con Tailandia una balanza comercial negativa, explicada por sus ventas de partes de maquinarias. Asimismo, muchos de los países de la Asean son de una dimensión económica similar a la nuestra, lo que debería dar lugar a negociaciones comerciales equilibradas.

En un sentido más amplio, la Asean es un ejemplo de cómo identificar mercados emergentes y en desarrollo, donde podemos generar superávits en la balanza comercial. Esto se convierte en crítico para contribuir a equilibrar los déficits que mantenemos con las potencias establecidas, China y Brasil.

Existen claras oportunidades para continuar diversificando nuestras exportaciones a la Asean. Efectivamente, éstas se concentran hoy en productos de soja (pellets para alimentación animal: 56%, poroto: 6%, aceite: 5%), y en maíz (17%).  Pero también se exportan cueros (3%), minerales metalíferos (2%), algodón (2%) y manufacturas de acero (2%). Se percibe, sin embargo, la oportunidad para colocar más productos intermedios o semiterminados. Como referencia, el Brasil ya coloca una oferta  más diversificada, que incluye segmentos que la Argentina podría satisfacer: minerales y escorias (14%), pajas y forrajes (13%), residuos y desperdicios alimenticios (12%), y azúcar y productos de confitería (10%).

A nivel económico-financiero, la Asean es la sede de grandes corporaciones, con un interés incipiente en invertir en Argentina. Un ejemplo de esto han sido las inversiones de la empresa Petronas (Malasia) para la extracción de petróleo no convencional en Vaca Muerta, y la participación de esta empresa malaya en el mercado argentino de lubricantes.
Concluyendo, es importante fomentar un mayor acercamiento con la Asean, y profundizar aún más nuestros conocimientos y vínculos con esta asociación. Un paso importante sería firmar con la Asean un Tratado de Amistad y Cooperación, como ya lo han hecho Brasil y Chile. Por otro lado habrá que formar  más expertos en la Cancillería, y atraer especialistas en esta región. Felizmente, la reunión del presidente Macri con el presidente de Indonesia Yoko Widodo, en el marco del G20 en China, ya comienza a demostrar interés por un mayor acercamiento.

*Autor de Buscando consensos al fin del mundo: hacia una política exterior argentina con consensos (2015-2027), publicado por el CARI, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer.

Patricio Carmody


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