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Prueba de amor de CFK a los jueces

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Cristina Kirchner entregó esta semana una prueba de amor a un puñado de magistrados al excluir de la reforma judicial al fuero federal, aquel que investiga al poder político. El traspaso de funciones a los fiscales, en desmedro de los jueces, sólo se aplicará en principio a otros juzgados. En la misma línea de seducción trabajan los nuevos emisarios del Gobierno en Comodoro Py. En la relación se alternan caricias con bofetadas. El vínculo tóxico entre el Gobierno y los jueces federales se asemeja a las parejas que suelen animar las tardes de la TV.
Las urgencias son diferentes. Los jueces tienen el tiempo a su favor. En cambio, la estadía de Cristina Kirchner en la cumbre de poder político vence inexorablemente en diciembre. El Gobierno necesita que las causas se cierren. Si quedan abiertas, pueden renacer como las brasas mal apagadas.
Jamás lo reconocería, pero Cristina Kirchner debe parte de su futuro a Daniel Scioli. Los jueces del fuero federal también levantaron el pie del acelerador porque observan cómo el candidato oficialista se mantiene firme en las encuestas y concluyen que si la perjudican a la Presidenta, también pueden menoscabar a Scioli, con quien tienen una empatía sólida, cimentada en más encuentros de los conocidos.El termómetro de las encuestas y los jueces se mueven simultáneamente.
El más preocupado por la recuperación sciolista es el propio Scioli. “No es bueno”, se le escuchó decir cuando le comentaron que había opositores diciendo que podría imponerse en primera vuelta. Cristina Kirchner siempre lo atacó cuando su ascenso amenazó con rivalizar la jefatura. Como ocurría con Peter Pan, para el gobernador bonaerense puede ser malo crecer demasiado.

Damian Nabot