COLUMNISTAS LA MEMORIA DEL CAPITAL


¿Qué hiciste en los otros semestres, papá?

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Una famosa comedia del 66, dirigida por Blake Edwards, el creador de la Pantera Rosa, se llamaba ¿Qué hiciste en la guerra, papá? El título se popularizó retóricamente para interpelar acerca de la indiferencia de alguien ante el pasado. Pocos recuerdan que en la película un comando norteamericano durante la Segunda Guerra tiene que tomar Valerna, en Sicilia, de manos del gobierno fascista. Los paisanos reciben a los norteamericanos y les piden ocuparla recién a la noche. Antes, querían terminar un partido de fútbol.
En plena primera semana del último semestre, no apelaremos aquí a la evocación de los pronósticos oficiales. Pero vale preguntar qué hicieron los empresarios en los semestres pasados luego de escuchar la innovadora catarsis de Adrián Werthein en el almuerzo del Cicyp. Tomó distancia de los prisioneros Lázaro Báez, Federico Elaskar y Leonardo Fariña como exponentes empresarios. También de "la mayoría de los funcionarios que más que currículums tenían prontuarios" en la era K. Ellos (los funcionarios) se habían apartado de la ley. Werthein no habló de otros funcionarios ni de los empresarios que fueron contraparte de esos funcionarios. En las mesas principales estaban sentados los titulares de las cámaras empresarias del país durante la última década. Y algunos gestores de negocios y operadores políticos kirchneristas. Hubiera sido interesante saberlo.
De ese esbozo autocrítico, pasó inadvertido un pedido del titular del Cicyp a los empresarios: "innovar y adecuarse sin tener que prescindir de gente" en las empresas. Lo escuchaban productores de alimentos, a quienes los supermercados acusan de las brutales remarcaciones del primer semestre del año.
Hay señales que ya se indicaron aquí y se reproducen en la página 22 acerca del giro empresarial que ahora es de acompañar al Gobierno. Por un lado, se observa –y así lo creen en Casa Rosada– que contrariamente a lo supuesto en el arranque de la gestión Cambiemos, Macri está demostrando capacidad de lidiar con el peronismo. Los empresarios ahora aseguran que hay que colaborar con el Gobierno.
Pero más importante es observar las tour de force que en materia económica protagonizó el Gobierno, que tienden a disciplinar al mercado. La primera, fue la nueva reducción de tasas por parte del Banco Central. Los 75 puntos básicos que recortó en las Lebac, junto con la manifestación de voluntad de evitar la sobrevaluación del peso confirmaron, a ojos de los mercados, que Sturzenegger está al comando. Lo hizo en medio de las turbulencias internacionales del Brexit. No sólo las razones técnicas de una consolidada tendencia a la baja de la inflación, como lo detectó Elypsis, de 2,2% en junio. Sino también voluntad de sostener un sendero.
La segunda fue un show estadístico: la difusión del nuevo cálculo del PBI, que reveló que no todo crecimiento fue tan venturoso como se creía en la década ganada. Y por otro lado, la de los datos oficiales de empleo del Ministerio de Trabajo. Reflejaron una caída de 41 mil empleos durante este año.  ¿Sincericidio? En un contexto en donde la caída de actividad no muestra significativas reversiones, hay una foto del primer semestre que el Gobierno quiere contrastar con los semestres próximos.
Hacia el futuro, cuando las cosas estabilicen, en los cómputos oficiales se piensa con otra cabeza. El modo de crecimiento que plantea el Gobierno es de siete años al 3,5% anual, a partir de 2017. Claramente, mucho menos que en aquellos locos años "chinos" 2003-2009. Con distinta base de sustentación. En la inversión y no en el consumo, sin serruchos. Cualquier "foto" estadística que se aproxime a ese objetivo, contrastará con el pico inflacionario que intuye el Gobierno ya superado.
Mientras tanto, el embajador de los EE.UU. Noah Mamet fue alentador sobre el país en ese almuerzo del Cicyp: "El capital no tiene memoria, va hacia donde hay talento. La Argentina tiene una oportunidad”, alentó a los empresarios, su auditorio. Tal vez por eso ahora pueden adherir alegremente al macrismo cuando antes suscribieron o toleraron al kirchnerismo. Tal vez, como en Qué has hecho en la guerra..., ya se haya terminado el partido de fútbol, o dicho de otro modo, la apertura del mercado amenaza a muchos, la recesión afecta los resultados o el miedo a una delación, un testimonio judicial o un expediente auditado les ha hecho perder la sonrisa.

Ariel Cohen