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Quejas y sorpresas

Macri esperaba que los aplaudidores apoyaran, y el FpV, aprobar la ley. Efecto Cristina procesada.

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Foto:Dibujo: Pablo Temes

La discusión por la ley antidespidos y el pedido de los gremialistas para tratar el tema de manera más amplia bajo el rótulo de emergencia ocupacional seguirán en primer plano esta semana en el Congreso. Ninguno de los bloques que están a favor de la norma tiene el número propio para sancionar el proyecto. En esta etapa las negociaciones más fuertes se dan entre el Frente para la Victoria –que intenta recuperar la iniciativa luego de la derrota del jueves– y el Frente Renovador. Pero lo más importante radica en la trastienda, que se convirtió en una dura pulseada entre el Gobierno, los empresarios y los principales gremios.

La convocatoria del presidente Mauricio Macri –el pasado lunes 9 de mayo– a sostener  un “compromiso moral” entre empresarios y líderes gremiales para no despedir trabajadores y generar mejores condiciones laborales no sólo parece algo lejano a estas alturas, sino que además dejó esquirlas por todos lados. Macri selló el acuerdo con los empresarios en medio del disgusto que viene arrastrando con ellos por el “poco compromiso republicano”, por lo que les reprocha su costumbre de pedir, de mirarse el ombligo y dar muy poco a cambio. Los hombres de negocios corrieron a apoyar la iniciativa como un manotazo de ahogado para dar señales de que no hacía falta una ley para frenar los despidos. Además, no tenían margen para contradecir los deseos del Gobierno, cuyo fastidio con el sector no para de crecer.  

La historia con los gremios merece un capítulo aparte. El líder de una de las centrales de trabajadores puso de manifiesto que el Presidente hace reuniones por separado con cada sector esquivando los “encuentros conjuntos, oficiales y vinculantes”. “Eso no genera confianza”, asegura la fuente y agrega: “No conduce a nada que Macri se junte por un lado con un grupo de empresarios y en otro cuarto con el sector gremial 5 minutos antes de salir a hacer un anuncio. A veces actúa como un lobbista o como un rosquero de poca experiencia, y lo que no debe olvidar es que es el jefe de Estado”.  

El enfrentamiento verbal que el Presidente mantuvo con Antonio Caló, Omar Maturana y Gerardo Martínez en la malograda reunión del lunes quedó abierto y con la ratificación por parte de Macri de que, si hay ley, habrá veto. Por lo bajo, en el macrismo se quejan de los aplaudidores que ahora endurecen su postura. Pero según cuentan fuentes que asistieron a la reunión, el cruce más fuerte se produjo con el presidente de la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmid, no por el tono sino por el contenido. “Presidente –le dijo–, generar un acuerdo es algo más que discutir una ley. Hay que trabajar en una agenda completa para abarcar el problema del empleo de los últimos 12 años. Estamos en emergencia ocupacional, tenemos un 35% de informalidad que son trabajadores cuya situación no figura en ningún lado”. Parecía una palabra autorizada, sobre todo porque a Schmid no se lo puede acusar de aplaudidor de Cristina. En realidad, desde el sindicalismo creen que la desprolijidad de la convocatoria de urgencia a una reunión que terminó de la peor manera tuvo su razón de ser en el apuro por lo que venía pasando en las discusiones previas a la sesión del Congreso. “Macri quería una foto conjunta del gremialismo con los empresarios todos sonriendo para frenar la discusión de la ley antidespidos, pero las cosas no se pueden hacer a las apuradas. En algunas cuestiones el Presidente tiene buena fe, pero parece mal asesorado”, concluyeron.

Dentro del mundillo sindical hay tres hombres que vienen sufriendo un desgaste creciente: Antonio Caló (UOM), Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (Uocra). Una fuente que conoce los entretelones asegura que Caló es el único que podría salvar su imagen, pero ante las presiones o las tentaciones, termina arreglando con cualquier gobierno. Andrés Rodríguez tampoco tiene mucho crédito. En UPCN existe un escaso funcionamiento orgánico y mucho verticalismo. Gerardo Martínez corre la misma suerte: en la Uocra “no hay una asamblea ni el día del arquero”. Con dirigentes como éstos, es fácil para el Gobierno apretar el acelerador.

Es difícil saber hasta dónde avanzará la Justicia contra los ex funcionarios

Golpe. La frustrada sesión especial de Diputados convocada para el jueves le significó al kirchnerismo un golpe político que lo sorprendió. Se ve que todavía no hay conciencia en muchos de sus miembros de la derrota electoral de noviembre pasado. Quien salvó la ropa fue Sergio Massa, cuyo liderazgo  se vio seriamente amenazado por una posible fractura de su bloque. Massa todavía no termina de aprender de sus errores de conducción. Para colmo de males, propios y ajenos aseguran que el ex intendente de Tigre  “se ha vuelto a subir al caballo que lo hizo chocar en el último tramo de la campaña presidencial. Mucho ego, prepotencia y soberbia política”.    

El ámbito judicial es la otra fuente de novedades que, a pesar de ser previsibles, no dejan de impactar. El procesamiento y embargo por la causa del dólar futuro a la ex presidenta Cristina Kirchner, que se extiende además al ex ministro de Economía Axel Kicillof, al ex presidente del Banco Central Alejandro Vanoli y a otros 12 ex funcionarios, sacudió el final de la semana. El juez federal Claudio Bonadio sospecha que aun barajando la posibilidad de una futura devaluación, los ahora procesados avalaron la venta de dólar futuro y no podían desconocer que eso acarrearía enormes ganancias a los operadores y grandes perjuicios a las arcas del Estado, tal como terminó ocurriendo. Se vendió barato y la diferencia con el precio de mercado terminó perjudicando al gobierno macrista.

En los pasillos de Tribunales dicen que es difícil saber hasta dónde avanzará la Justicia contra los ex funcionarios implicados en causas sensibles. Este es el primer procesamiento de CFK, quien, además, está siendo investigada en otros tres casos resonantes. Una de las claves está en la coincidencia de nombres que aparecen en causas diferentes que terminarán corriendo en paralelo. El ejemplo más claro está en las fojas de Hotesur y Los Sauces. “Cuando hay tanta similitud en operatorias y personajes, el cerco se cierra más fácilmente”, sostiene un conocedor de lo que está pasando en los tribunales de Comodoro Py. Otra fuente de probada experiencia en el mundo judicial advierte: “Hay que desdramatizar la situación. El procesamiento, por más que recaiga en un ex mandatario, es parte de la vida de los tribunales. Lo peor que puede pasar es creer que esto es algo fuera de serie y generar una alarma que termine siendo contraproducente para futuras investigaciones.”

Producción periodística: Santiago Serra.



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