COLUMNISTAS CASOS IRRESUELTOS

Quién mató a Nisman

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Con alta probabilidad, el caso Lagomarsino tal vez termine igual que los de Marita Verón y María Marta García Belsunce: el informático resultará inocente en el juicio por falta de pruebas, la opinión pública y los medios de prensa lo harán meter preso, y al tiempo saldrá libre por falta de pruebas concretas. Así ocurrió con los familiares de María Marta, caso que el torpe fiscal Molina Pico no investigó con profesionalismo.

Es el día de hoy que siguen tomando declaraciones a nuevos sospechosos, 15 años después del hecho. La familia fue declarada inocente en el juicio por falta de pruebas, la opinión pública y los medios de prensa los mandaron a la cárcel, y con el tiempo fueron saliendo en libertad. ¿Y qué pasó con Marita Verón? Meses de juicio contra los hermanos Chenga y no pudieron probar nada, ni que la secuestraron, ni que alguien la vio en un prostíbulo, si la mataron. Nada.

Fueron correctamente absueltos con aclaración expresa de que los Chenga eran delincuentes y serían juzgados por otras cinco causas, en las que probablemente resultasen condenados. Pero esto escandalizó a su madre, Susana Trimarco, que pidió ayuda a la entonces presidenta Kirchner, a los medios periodísticos y a la opinión pública, y logró que el tribunal de apelaciones los mandara presos. Y al tiempo fueron saliendo libres, obvio. La señora Trimarco llegó a afirmar en el programa Intratables que los jueces de primera instancia habían cobrado dos millones de dólares cada uno para la absolución. ¿Alguien investigó semejante barbaridad?

Lagomarsino dio siempre la cara y es el principal damnificado por la muerte de Nisman fuera de su familia. Confesó hasta lo que le desrecomendaban sus abogados, como ser cotitular de una cuenta en negro por 600 mil dólares en el exterior. Pero como no hay otro candidato a mano, lo juzgarán y nada podrá probársele, aunque la opinión pública y la jueza Arroyo Salgado posiblemente lograrán mandarlo a la cárcel, de donde saldrá al tiempo por falta de pruebas concretas.

La pericia de Gendarmería fue realizada dos años más tarde sobre vísceras congeladas y en un baño reproducido dentro de un cuartel militar. La original fue llevada a cabo por doce peritos de la Corte Suprema de Justicia en base al cadáver reciente y dentro del departamento.

¿Cómo pueden ser tan disímiles? ¿No es mucho más creíble la primera? Ni el patriarca de la medicina forense argentina halló fractura de nariz, golpes significativos en las piernas o drogas en el cuerpo. ¡Y era perito por la viuda, que es jueza federal! El doctor Osvaldo Raffo es la única autoridad argentina en medicina forense reconocida en el extranjero. 

Es una lástima que nuestra Justicia funcione de manera tan ramplona, porque no sabemos quién mató a María Marta, dónde está o cómo terminó Marita Verón, y si el fiscal Nisman fue asesinado o se suicidó. Y quizá no vayamos a saber nunca las respuestas a estos interrogantes. Penoso y muy lamentable.

*Ex directivo de Ambito Financiero.
 

Claudio Ramos*


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