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Quien miente es Parrilli

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El fin de semana pasado, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, desmintió que la madre de Cristina Kirchner hubiera sido llevada a Olivos cuando el mal ánimo de sus vecinos de La Plata resultaba una amenaza para ella peor que la propia inundación. En la desmentida, Parrilli mencionó mi nombre cuatro veces dándole a la desmentida un carácter de ataque personal.

La técnica comunicacional de los kirchneristas resumida en “no hay mejor defensa que un buen ataque” aumenta su virulencia cuando carecen de argumentos defensivos. Primero, ayer el diario PERFIL informó que las funerarias de La Plata sostienen que al menos tuvieron setenta muertos por la inundación, y hoy el custodio de la madre de la Presidenta ratifica que el jueves posterior a la inundación Ofelia Wilhelm dejó su casa para volver después.

La periodista de PERFIL le repregunta: “Pero Parrilli dijo que era mentira que Ofelia estaba en Olivos”, y el custodio responde: “A menos que sepa más que yo, que estaba acá”.

Con la perspectiva que permite esta confirmación es interesante volver a leer qué dijo Parrilli el fin de semana pasado y después analizarlo:
Dijo Parrilli: “Ante la noticia aparecida en el día de hoy en el diario PERFIL, propiedad de Jorge Fontevecchia, con gran despliegue y fotos en tapa y página 6, anunciando que la madre de la señora Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner fue ‘evacuada’ a Olivos. Informamos que es absolutamente falsa y de mala fe”.

“Ofelia Wilhelm no ingresó a la Quinta de Olivos ni el jueves pasado ni ningún otro día de la actual semana. Más allá que para poder ver a su hija tiene que ir a Olivos porque, aunque a Fontevecchia no le guste, Cristina Fernández de Kirchner es presidenta y vive allí. Casi una obviedad. Pero ya se sabe, con ciertos medios hay que explicar hasta lo obvio”.

“Esta práctica de mentir descarada y maliciosamente no es nueva en el diario PERFIL, que ya lo ha hecho en reiteradas oportunidades en contra de las familias Kirchner y Fernández”.

“¿Qué se pretende? ¿Qué se intenta trasmitir a los lectores? ¿Por qué tanta saña y malicia contra la Presidenta y su familia? ¿Qué se esconde atrás de semejantes ataques? ¿Algún problema personal con ella? ¿Acaso un problema con su género? ¿O Fontevecchia añora algo que no puede ser?”.

“Hasta pueden mentir sin peligro de ser querellados penalmente, ya que fue la actual presidenta la que promovió la derogación del delito de calumnias e injurias”.
“¿Esa animosidad en contra de la madre de la Presidenta se debe a que vive en la misma casa desde hace más de cincuenta años como también lo hizo su hija, hoy presidenta, hasta que se mudó a Río Gallegos luego de casarse con el ex presidente Néstor Kirchner?”.

“¿Le molesta que siga siendo igual, y viviendo de la misma manera, a pesar de haber tenido un yerno presidente y a una de sus hijas presidenta?”. “¿Qué les molesta y los altera? ¿Que sean una familia normal y típica de clase media argentina, de la que no pueden contar escándalos ni crónicas amarillas, como hacían con otros?”.

“Ni siquiera tiene lógica: ¿por qué la habrían evacuado el jueves, si la inundación, que además no llegó a afectar las casas de la cuadra donde vive, fue el martes 2 de abril y el jueves no sólo se habían escurrido las aguas, sino que además había retornado la luz y el agua?”.

“Aunque a Fontevecchia le moleste, con la inundación llegando casi a la vereda de la cuadra, sin luz, sin agua y sin teléfono, la madre de la Presidenta se quedó en su casa como el resto de los vecinos”.

“Y si no nos cree, que le pregunte a su amigo Jorge Lanata, cuya notera estuvo haciendo guardia en la puerta de la casa en Tolosa para ver qué hacía Ofelia Wilhelm. ¡Qué grado de persecución! Nunca antes visto”. (N.d.R.: Mercedes Ninci, de Radio Mitre, vio a Ofelia el miércoles, cuando la insultaron sus vecinos, y PERFIL informó que ella fue trasladada el jueves).

“Mienten, mienten, siempre mienten y pretenden escudarse en la libertad de prensa o en el ejercicio del periodismo, al que cada día le hacen más daño por este tipo de prácticas. Nunca en la Argentina el periodismo tuvo tanta libertad y garantías para escribir y opinar lo que quiera y en cualquier medio de prensa”, terminó diciendo Parrilli.

Maestro Apold. Quien miente es Parrilli, su desmentida atribuye al otro comportamientos propios (la mentira es una articulación de su verdad) y tiene pasajes que un psicólogo consideraría una proyección. Lacan decía: “Al mentir sobre la realidad digo la verdad del deseo”.

Mentir antagónicamente es una técnica cuyo origen reveló el libro de Silvia Mercado El inventor del peronismo: Raúl Apold, el cerebro oculto que cambió la política argentina, la biografía del secretario de Comunicación de Perón en los años 40 y 50, al narrar un encuentro de Néstor Kirchner con un conocido de Apold, publicado en esta columna el domingo pasado: El agua, la vieja, el tuerto.

Esta semana Silvia Mercado me trajo otro caso, que no había llegado a incluir en su libro, de lo que podría sintetizarse en mentir por el opuesto, uno referido al elogio público de Néstor Kirchner a “las cárceles en tiempos de Perón” (los interesados pueden leer el trabajo homónimo en la edición 525 de la revista Todo es Historia de cuando la dirigía Félix Luna), donde lejos de respetarse los derechos humanos la tortura era la norma.

Un ejemplo entre los tantos que hay en su libro sobre lo efectivo que resulta invertir pesado en propaganda para una estrategia política de largo plazo instalando en la memoria colectiva como verdaderas situaciones exactamente al revés de como ocurrieron.

Pero no sólo a futuro, también en el presente: según un estudio de Poliarquía, la buena imagen de la Presidenta casi se duplica entre quienes ven Fútbol para Todos: pasa del 28 al 50%.

Sobre la reforma judicial y cómo el Gobierno puede ganar perdiendo contra la Corte, ver la contratapa de ayer: Era obvio.



Jorge Fontevecchia