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Quieren provocar un golpe

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El diálogo es buena idea siempre que la oposición deje la violencia y los esfuerzos de provocar un golpe de Estado. Pero cuando tratas con terroristas que actúan con cócteles molotov, que queman edificios y patrulleros, es el momento de aplicar la ley. El hecho de que Washington de forma abierta y descarada esté interviniendo en marchas y protestas es una clara razón para expulsar a los diplomáticos.
El canciller norteamericano John Kerry salió a defender a Leopoldo López, que es el cabecilla del grupo opositor más violento y estaba incitando a tomar el control de las calles. Declararon que van a tumbar al gobierno y a eliminar los procesos electorales. López es un terrorista con ningún antecedente democrático.
Además, ningún gobierno puede tolerar medios de comunicación fomentando abierta y descaradamente el terrorismo. El gobierno debe actuar con más energía, es imposible pensar que terroristas de este alcance podrían funcionar en cualquier país democrático. Es la gran mentira de Washington, la gran mentira de la BBC, del New York Times, llamarla oposición pacífica democrática. Creo que es demasiado light la respuesta de Nicolás Maduro, demasiado tolerante. Debemos recordar que hay dos ejemplos en el tratamiento con oposiciones violentas. El caso de Salvador Allende en Chile, que toleró la oposición violenta hasta que dieron el golpe de Estado; y la otra es la respuesta de Fidel Castro en Cuba frente a los ataques violentos, que terminó quebrando la espalda al terrorismo y consolidó la revolución.  Las consecuencias de un golpe en Venezuela son nefastas, porque lo que llaman fascistas van a lanzar una purga masiva. Yo prefiero trescientos terroristas encarcelados que treinta mil militantes y pobres muertos.

*Sociólogo estadounidense.



James Petras