COLUMNISTAS DEFENSOR DE LOS LECTORES

Redes sociales, paja y trigo

En la página anterior, la carta de la embajadora argentina de la institución Graduate Institute Geneva, organización defensora de los derechos humanos con sede en Suiza, dispara una problemática comunicacional muy interesante, porque es a partir del protagonismo de las redes sociales –en particular Facebook y Twitter– que tienen visibilidad y se difunden (por millones) noticias que de otro modo quedarían casi en la oscuridad o que raramente verían la luz pública.

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En la página anterior, la carta de la embajadora argentina de la institución Graduate Institute Geneva, organización defensora de los derechos humanos con sede en Suiza, dispara una problemática comunicacional muy interesante, porque es a partir del protagonismo de las redes sociales –en particular Facebook y Twitter– que tienen visibilidad y se difunden (por millones) noticias que de otro modo quedarían casi en la oscuridad o que raramente verían la luz pública.

En este caso, se trata de la situación de un preso en el penal provincial de Batán, en las afueras de Mar del Plata, a quien –afirma la lectora y funcionaria– se le habría negado asistencia médica adecuada para resolver una fractura expuesta motivada por un disparo al momento de ser detenido. La situación no fue difundida inicialmente por medios de comunicación tradicionales –diarios, revistas, radios, televisión– sino por el muro en Facebook del juez de garantías de Mar del Plata Juan Tapia, quien publicó la foto del torso desnudo del preso (una imagen, por cierto, muy conmocionante, que ilustra esta columna) con el texto siguiente: “El ‘que se pudran en la cárcel’ debe ser algo muy parecido a esto. Que se te salga un hueso por la piel hace dos meses y sólo te den una venda para hacerte curaciones. Las deudas de nuestra democracia. (Recorrida nocturna a la Unidad Penal 15. 6 de octubre de 2016)”.

La foto y la situación denunciada por el magistrado –un hombre joven, calificado como probo y buen juez aun por quienes no comparten con él algunas de sus posturas garantistas, abogado formado en la “escuela Zaffaroni” y miembro de la agrupación prokirchnerista Justicia Legítima– se viralizó rápidamente y llevó a medios de la Argentina y otros países (La Capital, 0223.com.ar, de Mar del Plata; Clarín, El Litoral, Minutouno.com, de la Argentina; El País de Madrid, The Sun de Londres, entre muchos) a instalar en sus espacios el tema, por cierto de gravedad por sus connotaciones regresivas en materia de defensa de los derechos de quienes cumplen penas o esperan sentencia en las cárceles de este país.

Importa señalar que el Servicio Penitenciario Bonaerense salió a aclarar que el preso fue tratado por su dolencia –y lo sigue siendo, tanto en el servicio interno del penal de Batán como en el Hospital Interzonal de Agudos marplatense– y que los informes respectivos fueron elevados en cada caso al juez que interviene en su causa.

Como fuere, lo que este ombudsman pretende señalar al publicar esto tiene dos objetivos destinados a aportar a los lectores de PERFIL una mirada periodística y una ética: la primera, que las redes sociales suelen ser generadoras de noticias que no siempre son registradas por los medios tradicionales, pero que al mismo tiempo permiten la incorporación de comentarios generalmente fundados en posturas ideológicas irreconciliables, en carencia de escrúpulos o de información y en registros motorizados por posturas que poco aportan al problema planteado; la segunda, que los datos que suelen originarse en esas redes deben ser volcados periodísticamente de una manera más sólida, profesional, fundada en el buen ejercicio de este oficio. De otro modo, tanto en uno como en el otro caso, el público es manipulado o influenciado sin filtros. Para mejor información de los lectores de este diario: el post publicado por el juez Tapia en su muro de Facebook originó en pocas horas (y más en días siguientes) una catarata de comentarios con tal nivel de agresividad que por momentos eriza la piel. Hasta ayer, 182 personas habían reaccionado con palabras a la publicación, más de 400 registraron diversas formas de reacción y otras tantas optaron por reproducir el post del magistrado. Lo inquietante es el tono de algunas intervenciones, algunas irreproducibles por una cuestión de buen gusto. Ejemplo: “Ya que se quejan tanto, ¿porque no se lo llevan a sus casas y lo cuidan y atienden ustds ??? Eso sí... cuando les robe, mate o viole un fliar no protesten !!! #PorBuenoNoEstaPreso !!!”.

Separar la paja del trigo es misión de cada uno. Indicar que hay paja y hay trigo es misión insoslayable del periodismo.

Tres perlitas. En la edición de ayer: 1) En tapa se dice que el narcotraficante Mameluco Villalba “negó estar detrás del incendio en San Martín”; la nota de página 4 atribuye esa referencia a su abogado, no al delincuente. 2) La doble página central de Espectáculos está dedicada a un evento realizado por HBO en San Pablo, Brasil; se afirma que allí estuvo PERFIL, pero no se indicó –como lo establece el código de ética– que fue por invitación de esa empresa. 3) En el suplemento Turismo, se emplea la palabra brandi para identificar erróneamente el bourbon (un tipo de whisky), cuando sólo corresponde al brandi, destilado de vino.