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Regenerando lazos

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CARA A CARA. El autor de la nota charló en público con Cabrera.
CARA A CARA. El autor de la nota charló en público con Cabrera. Foto:Cedoc Perfil
En una palabra, la clave de la visita de Estado del presidente Mauricio Macri a España fue “regeneración”. Se trató de la regeneración no sólo de una relación bilateral diezmada durante la última década, sino también de las posibilidades de integrar el Mercosur a la Unión Europea, del liderazgo argentino en Latinoamérica y el de España como puente a Europa.

Dadas las tensiones con el último gobierno argentino –desde Iberia hasta Repsol, pasando por Telefónica–, es probable que tanto el gobierno de España como su revigorizado sector empresarial hubiesen recibido con buenos ojos a cualquier sucesor de Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, la recepción a Macri y a los ministros que lo acompañaron a Madrid fue más cálida de lo que demandaba el protocolo. Tanto la Casa Real del rey Felipe VI como el gobierno de Mariano Rajoy y su Partido Popular hicieron lo posible para mostrar apoyo a la transición política argentina en general, y a Macri en particular; se vio no sólo en los brindis oficiales sino en los comentarios públicos a la prensa y los reservados con empresarios e inversores.

Los que esperan resultados inmediatos para este estilo de viaje pecan de ilusos. Recomponer relaciones bilaterales toma tiempo, especialmente cuando son cercanas las memorias de insultos ministeriales y expropiaciones históricas. Los empresarios dudan con sus inversiones, y los políticos lo hacen en privado, preocupados por el corto ciclo político en Argentina. Era evidente que Macri les hablaba a estas dudas. En sus diálogos con Mario Vargas Llosa y Juan Luis Cebrián, lo hizo especialmente bien. Su optimismo sonó confiado, pero no arrogante. No hubo detalles sobre paritarias ni preguntas incómodas por el Correo Argentino o por los objetivos fiscales que se desdibujan; los españoles se preocuparon más por las elecciones legislativas que se vienen y por la relación presidencial con el Papa.

A falta de detalles sobre inversiones, lo más positivo del viaje fue simbólico, al menos por ahora. La regeneración que el Gobierno planea para el Mercosur fue muy bien recibida en España, donde al menos tres ministros (dos argentinos y uno español) prometieron progresar con el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea en 2017. Dado el calendario electoral europeo y las demandas del Brexit, el pronóstico parece demasiado optimista. Sin embargo, apuntar hacia la integración del Mercosur con la UE permite luchar contra la percepción de que la Argentina ha llegado tarde a un proceso globalizador que se eclipsa por los populismos del Norte, comenzando con las promesas proteccionistas (¿vacías?) de Donald Trump. Tanto profundizar el Mercosur como lograr un acuerdo con el mercado común más grande del mundo beneficiarían a la Argentina a corto y largo plazo.

Aun así, no fueron todas rosas en Madrid. Se notó entre los aplausos la tensión con algunas compañías españolas históricamente importantes en Argentina por los cambios en regulación del último año, en particular Telefónica y su oposición a un nuevo jugador en 4G. Y fue casi irónico que la inversión más importante anunciada mientras Macri visitó España fue de una empresa holandesa, Shell, que se asociará con YPF bajo el nuevo marco regulatorio para desarrollar Vaca Muerta.

Pero la regeneración no sólo aplica a Argentina: la visita de Estado ayudó además a relanzar a España como motor de inversiones en América Latina después de años difíciles entre la crisis bancaria local y la del euro en el continente. A pesar de los comentarios anacrónicos de los diputados de Podemos, las fortunas del gobierno de Rajoy han mejorado con la situación económica: los que dudaban de las reformas estructurales de 2012 ahora ven a España creciendo más velozmente que Italia, Francia e, incluso, Alemania. A pesar de elecciones repetidas el año pasado, hoy los conservadores de Rajoy están cómodos en el poder y los populistas pierden en las encuestas. Quizá por eso la delegación argentina se sintió tan a gusto.

Más allá de las galas reales, el viaje a España parece haber sido el viaje internacional más positivo de Macri en el último año, quizá sólo comparable con su primer Davos a días de asumir la presidencia. Esto se debió no sólo al deseo argentino de recomponer la relación, sino también a las ambiciones españolas de retomar el rol de nexo entre Latinoamérica y Europa.

*Director ejecutivo de Greenmantle e investigador de la Escuela Kennedy de Gobierno de Harvard.

Pierpaolo Barbieri


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